Mendoza Lunes, 22 de octubre de 2018

Janet Grossi lidera el proyecto de libros artesanales que llegaron a la Feria

Están "hechos a mano" y se trata de un proyecto social, cultural y artístico. En esta oportunidad se presentó en la Feria del Libro una edición de microrelatos de autores.

Nada tiene lógica por sí mismo. Nada tiene sentido en soledad. El escritor necesita quien lo lea, porque el onanismo es contrario a la creación y, más aún, al arte. Entonces el libro necesita alguien que lo escriba y alguien que lo lea. Pero el escritor y el lector no son nada sin un tercer protagonista: el que imprime y arma el libro, el que lo encuaderna, el que crea el objeto como tal. Sin él, todo sería un acto absurdo, por más que ahora se sostenga que en la Era digital se extinguirá todo.

Por eso la Feria del Libro se llama como se llama y es lo que es. No es la Feria del Escritor y tampoco del Lector, por más que el lema original de la feria porteña que dio origen a las demás, llevaba el lema "Del autor al lector". Y, aún así, el camino entre estos dos puntos es el libro.

En estos días por el Le Parc y por algunos espacios culturales de los departamentos, han pasado varias bandadas de escritores y lectores. Pero detrás de estos aleteos, hubo un detalle muy interesante y que ocurrió cuando se realizó dentro de la Feria el Festival de Brevedades. Un grupo casi anónimo que pasó por allí vio con satisfacción cómo su intenso trabajo se convirtió en medio millar de libros. Una encuadernación hecha a mano, artesanal. Una perfecta, ideal, casi soñada.

Con financiamiento de Ediciones Culturales, se presentó La mirada del Cóndor II, un libro "hecho a mano". La primera parte había sido publicada el año pasado, con 1.100 ejemplares y 100 de ellos fueron entregados en Cuba por Liliana Bodoc.

La historia del cómo es interesante y hace que uno crea que el destino tiene lógica.

Janet Grossi tiene 27 años. Está cerca de recibirse de psicóloga en la Universidad del Aconcagua, pero no es justamente algo que le entusiasme. En cambio dice con énfasis que "escribo hace mucho y se puede decir que estoy aprendiendo y creo que recién ahora estoy empezando a crear literatura". Por eso integra el grupo "Indeseables, poesía itinerante" con el que difunden literatura local. Y ya publicó por esfuerzo propio Pestañee Humanidad, al que define como "un registro simbólico" de su trabajo hasta aquí.

Pero la semilla que dio origen a este trabajo de encuadernación artesanal fue plantada en 2016. "Entre agosto y diciembre estuve en India. Pensé hacer un viaje por varios países, pero me terminé quedando ahí", cuenta Janet.

Además de los 16.740 kilómetros entre Mendoza y Nueva Delhi, Janet también debió superar otras distancias: la del idioma y la de la falta de dinero por problemas con su tarjeta de crédito, fueron las más significativas.

"Tuve que rebuscármelas. Entonces me fui a Auroville", una ciudad del sur de India, a unos 2.300 kilómetros de la capital. Allí se integró en una comunidad de voluntarios integrada por 2.000 personas. "Trabajé durante un mes y medio en una fábrica de papel vegetal y también aprendí encuadernación artesanal. Allí se me ocurrió traerme estos conocimientos. Primero lo imagine para mis escritos y después para difundir la literatura de Mendoza".

Cuando regresó a la Argentina, Janet se fue a Córdoba y fue a trabajar a una editorial independiente y aprendió a realizar un estilo japonés de encuadernación, cosido a mano.

Con ese aprendizaje regresó a Mendoza. Presentó un proyecto en Ediciones Culturales para hacer mil libros con esta técnica. "Yo hacía 5 años que venía trabajando en el asentamiento Las vías del tren, en Las Heras y decidimos hacerlo con estas familias".

Así, con Natalia Jofré como coordinadora y casi la totalidad de la numerosa familia Paiva como mano de obra, se hicieron 1.110 ejemplares en 2017. En la primera La mirada del Cóndor se incluyeron textos breves de 28 autores mendocinos, de poesía y narrativa breve. La experiencia fue muy enriquecedora y este 2018 se realizó La mirada del Cóndor II, con microrelatos, también de autores mendocinos.

Entonces el Festival de Brevedades de esta Feria del Libro tuvo quizás su momento más emotivo con la presentación de este libro artesanal.

"Fue muy emotivo. Fuimos con la gente del asentamiento que trabajó en esto y que jamás había estado en el Le Parc. La alegría de ese día trascendió todo", cuenta Janet. "La idea ahora es seguir produciendo. La mirada del Cóndor III quizás sea ahora de dramaturgia u otro género. Lo que queremos es darle continuidad".

Y así será. Debe ser, si es que aún hay arte y esperanza.

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