Más de dos días de intensas lluvias fueron suficientes para poner en evidencia los problemas en materia de infraestructura que sufre Mendoza. Algunos departamentos, entre ellos Guaymallén, mostraron enormes deficiencias, aunque todos registraron inconvenientes.
Calles y accesos tapados, diferentes evacuaciones, casas anegadas y cerca de 500 intervenciones de Defensa Civil, ilustran lo que provocó la persistente caída de agua. En muchas escuelas quedó al desnudo el deterioro de sus edificios y los daños que dejó la última granizada.
Producto de filtraciones en los techos, problemas eléctricos, inundaciones y cañerías desbordadas la Dirección General de Escuelas (DGE) tuvo que suspender ayer las clases en los turnos tarde, vespertino y noche en todos los colegios de Guaymallén y San Carlos. También lo hizo en nueve establecimientos de Capital, en uno de General Alvear y de Santa Rosa, en doce de Godoy Cruz, en siete de Las Heras, en cuatro de Luján, en seis de Maipú, en siete de San Martín, en tres de Tunuyán y de Tupungato y dos de Lavalle.
Este miércoles las clases se dictarán con normalidad en toda Mendoza, a excepción de un pequeño número de escuelas que fue confirmado.
Muchos colegios abrirán sus puertas pese a que aún cuentan con serios problemas. La solución que se encontró para estos casos fue anular algún aula o dejar cerrado algún sector con dificultades.
Resultado de las inspecciones
Emilio Pastorino, subdirector de Mantenimiento y Reparaciones del Ministerio de Infraestructura, detalló que comenzaron a inspeccionar la mayoría de las instituciones educativas, para hacer un relevamiento de las roturas y los niveles de peligro. Se pudo conocer que muchos techos quedaron averiados por el granizo y que la lluvia dejó al descubierto esos boquetes.
"Hay techos que pueden repararse, pero muchos no admiten más reformas y hay que remplazarlos por completo. Descubrimos al menos nueve casos bastante graves: ocho en Guaymallén y uno en Godoy Cruz. También hay importantes filtraciones que afectan a las instalaciones eléctricas", dijo el funcionario.
También explicó que los técnicos no pueden hacer intervenciones hasta que se sequen por completo lugares con fugas de corriente. "Debido a este inconveniente varios colegios no tendrán energía a primera hora", señaló. Además describió que otro posible problema se presentará en las escuelas que cuentan con pozo séptico en lugar de cloacas.
Más inversión
Pastorino tiene a su cargo la responsabilidad de realizar las gestiones para encontrar soluciones inmediatas que garanticen las condiciones de seguridad en los colegios, sin que se sigan perdiendo días de clases y también a largo plazo, que los establecimientos queden en buenas condiciones edilicias y estructurales.
Por eso ya solicitó una ampliación de la partida presupuestaria de $45 millones más. Este monto será para encarar la reparación de los techos. Hoy habrá reuniones entre los altos rangos del Gobierno para discutir esta necesidad. Asimismo, Infraestructura Social destinará, durante todo 2017, $160 millones destinados a refacciones en las escuelas y con ese dinero más de 1.000 establecimientos serán intervenidos.
Desde Gobernación precisaron: "De este presupuesto combinado, $120 millones ya están siendo aportados por el Gobierno provincial para la reparación de 700 escuelas y otros $40 millones que envía el Ministerio de Educación de la Nación, se destinan a arreglos menores en más de 350 establecimientos que también los necesitan".



