Mendoza Domingo, 2 de septiembre de 2018

En Rivadavia vivió María Josefa, la hija perdida de JJ Urquiza

Avelino, vecino histórico de Junín, dio precisiones sobre lo que aquí se cuenta, apoyado en documentación de la época

"Urquiza tuvo 106 hijos. Una de sus hijas está enterrada en el cementerio de La Reducción. Yo fui varias veces allí, hace ya bastantes años, a ver su tumba".

Avelino José está cerca de los 80, le gusta contar historias y tiene una memoria prodigiosa. El relato que hace ahora está perfectamente soportado con documentos de la época, más allá de que María Josefa Urquiza no figure en las listas de hijos reconocidos por Justo José de Urquiza.

El relato de Avelino, vecino histórico de Junín y cabeza de una de las familias más tradicionales, está también avalado por lo que se cuenta en la zona: que en el pueblo rivadaviense de La Reducción, uno de los más antiguos de la zona Este de Mendoza y que supo ser cabeza de la región, vivió una de las hijas del líder entrerriano.

Un acta del Censo de 1869, fechada en el "Cuartel N°10, Reducción", aporta datos precisos de María Josefa Urquiza y de su familia. Allí consta que la mujer había nacido en Córdoba y a la fecha de ser censada tenía 45 años.

Su marido era el cordobés Antonio Acevedo, que está censado como de 58 años y de profesión labrador.

La hija mayor de la pareja era Segunda, de 23 años y tejedora de oficio. Había nacido en Córdoba, al igual que José, que tenía 22 años y el oficio de carpintero.

Después figuran los seis hijos del matrimonio, nacidos en Mendoza: Dolores, de 18 años; Basilio, de 14; Domingo, de 10; Jesús, de 9; Isabel, de 7 y Carmen, de 3, todas edades referidas siempre a 1869.

Es complejo reconstruir la historia no escrita y detectar testimonios firmes que permitan establecer la descendencia de Antonio Acevedo y Josefa Urquiza. Además, la zona de Reducción ha sufrido grandes cambios. Alguna vez fue uno de los principales pueblos de la zona Este y hoy la parte antigua de Reducción es una colección de construcciones de adobe en ruinas y abandonadas, que permiten presumir un pasado de mucha actividad, pero del que queda muy poco.

La Escuela 1-370 Maestro Alberto R. Acevedo está en el área que se denomina Reducción de Arriba, seguramente teniendo como referencia el río Tunuyán. Que el maestro era descendencia del matrimonio es una hipótesis natural, más allá de que en la escuela nadie pueda asegurarlo. También es evidente que algunos de los habitantes de esa zona que llevan ese apellido deben de serlo.

"En esa tumba, la más grande del cementerio y que está del pasillo central a la derecha, estaba la hija de Urquiza", dice Avelino José.

El cementerio al que hace referencia es el de la calle Ozán, ahora abandonado pero con un alto valor histórico ya que las tumbas que hay allí son de la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX.

Con las indicaciones de Avelino es fácil identificar la tumba de María Josefa Urquiza. Se nota que alguna vez tuvo mármol y placas de bronce, además de adornos y símbolos. Ahora ya no tiene nada. Sólo hay vestigios de lo que fue.

Avelino sostiene que la madre de María Josefa "era de Rivadavia y eso se ha dicho siempre", pero no puede aportar mayores datos, pese a que asegura que hace un tiempo recordaba el nombre de esa mujer.