Mendoza Jueves, 29 de marzo de 2018

El tétrico pasado de la Mansión Stoppel

En los 60 funcionó allí un orfanato. La muerte de un niño disparó el mito de los fantasmas

El mito urbano de que el fantasma de un niño llamado Luis habita la Mansión Stoppel fue uno de los principales temas de conversación durante la inauguración del Museo Carlos Alonso, ubicado en la avenida Emilio Civit al 348.

Y como los mitos siempre tienen de qué alimentarse, una serie de curiosos hechos ocurridos en los días previos a la inauguración reavivaron los rumores.

"El martes a la noche habilitaron las cámaras de seguridad y de repente se cortaron. Fueron a ver y estaban desenchufabas. Las vuelven a enchufar y al rato se empiezan a apagar las luces de las diferentes salas" contó entre risas y nervios uno de los operarios que trabajaron para la reinauguración.

Para entender de dónde viene ese mito, viajemos al pasado, a principios del siglo XX, cuando recién comenzaban a realizarse los proyectos del entonces Parque Oeste. Fue entonces cuando empezaron a construirse las fastuosas mansiones de la futura avenida Emilio Civit.

La Masión Stoppel fue eregida a pedido de Luis Stoppel, un empresario, político y diplomático chileno que desde su infancia vivió en nuestra provincia. La construcción duró dos años, estuvo a cargo del genovés Victor Balbino y las puertas de la mansión se abrieron por primera vez en 1912.

Años después el inmueble pasó a ser parte de los bienes del Estado de Mendoza y en el lugar se instaló el Patronato de Menores, que funcionó hasta 1977, cuando quedó inhabitable por una enorme grieta producida por el terremoto de Caucete.

Para la época en que allí funcionaba el patronato, la psicología tenía un concepto muy diferente del significado de locura y de su tratamiento. Archivos oficiales que datan del año 1962 revelan que la mala conducta era considerada una patología y que los niños indisciplinados eran "contagiosos".

Bajo estos fundamentos, médicos y psicólogos experimentaban con los niños huérfanos aplicando distintos fármacos, dosis y métodos de tratamiento.

Oficialmente no hay datos, pero los rumores cuentan que en 1950 se habría cometido el asesinato de un niño de 9 años, llamado Luis. Aparentemente el menor era uno de los niños con mayores problemas de conducta, y en unos de los intentos por "tranquilizarlo", fue medicado de más provocándole una muerte por sobredosis.

Pasados los años, los crujidos de la vieja casona dispararon la fantasía de que esos sonidos eran emitidos por los fantasmas de los niños que allí vivieron, especialmente el de Luis.