Mendoza Lunes, 24 de septiembre de 2018

El saldo del incendio: tardará 5 años en volver la flora y sube el riesgo de crecidas

Las tormentas de verano podrían causar inundaciones en la zona por la ausencia de la vegetación, la que frena el agua naturalmente. Hoy continúan las tareas de combate.

El fuego seguía vivo aunque debilitado, abriéndose camino hacia el noroeste, a las espaldas del cerro Arco, avanzando sobre las estribaciones del Gateado el domingo por la noche. Desde la ciudad de Mendoza se podían ver claramente las llamas serpenteando los cerros a su antojo.

Los encargados de combatir el incendio que arrancó el 21 de septiembre, tuvieron que darle tregua otra noche más, a su pesar, luego de lanzarle más de 95 mil litros de agua durante todo el día, con el que lo pusieron, aseguran, bajo control pero sin poder extinguirlo.

Foto: Nicolás Galuya / Diario UNO.
Foto: Nicolás Galuya / Diario UNO.

La prioridad es apagarlo cuanto antes porque las llamas van devorando la abundante vegetación, barrera natural que impide las crecidas generadas por las copiosas lluvias de verano en la zona serrana.

Hace 11 años, en enero de 2007, un aluvión que descargó más de 80 milímetros de agua en la zona montañosa de San Isidro, impactó con gravedad desbastando los barrios ubicados al oeste del circuito Papagallos y de El Challao.

La causa de aquella gigantesca crecida obedeció a un incendio forestal previo ocurrido en piedemonte de El Challao que lo dejó sin vegetación.

Foto: Fernando Martínez / Diario UNO.
Foto: Fernando Martínez / Diario UNO.

Literalmente, el agua que precipitó se encontró con una platea desierta e inclinada, sin obstáculos para bajar a toda velocidad a los arroyos aluvionales que desaguaron con fuerza en la zona.

Aquella tormenta rebalsó en plena tarde-noche el profundo arroyo San Isidro, que bordea la ruta adyacente al santuario de la Virgen de Lourdes y tapó totalmente, con el barro y la piedra que arrastró, el colector Las Heras, un canal de defensa aluvional del tamaño del canal Cacique Guaymallén, que pasa al oeste de los barrios Municipal y 12 de Junio.

Ese es el peligro que se avecina ahora ante la posibilidad de una tormenta severa en el próximo verano.

Lo confirmó a Diario UNO, el titular del Plan Provincial del Manejo del Fuego, Guillermo Ferraris.

Foto: Fernando Martínez / Diario UNO.
Foto: Fernando Martínez / Diario UNO.

"Hay que terminar con este incendio. No son simplemente yuyos lo que se están quemando, no podemos dejar que se extinga solo. Es prioritario minimizar los daños ambientales porque el impacto va a ser grande. Cuando vengan las fuertes lluvias de verano, la ausencia de vegetación va a generar más crecientes en la zona", alertó el funcionario.

Trajo a cuento el aluvión de San Isidro: "En aquella ocasión, un tiempo antes hubo una serie de incendios forestales que se llevaron la flora autóctona y después pasó lo que conocemos".

Ferraris señaló: "El fuego está controlado pero vamos a continuar hasta extinguirlo totalmente. Lo hemos circunscripto a una zona donde se alimenta de combustible fino (pasturas) por lo que es muy factible que se extinga".

Consultado por el impacto ambiental dijo contundente: "La flora autóctona tardará cinco años en recuperarse y estamos hablando de la jarilla. Las otras especies, que son de leño más grueso, van demorar más. Lo único que va a reaparecer rápido son los pastizales".

Por eso los aviones hidrantes trabajaron sin parar. Descargaron 95 mil litros de agua en 170 vuelos.

En cambio, tras la dura lucha del sábado que incluyó a 400 mendocinos dando batalla, el peligro contra la población había desaparecido.

Foto: Fernando Martínez / Diario UNO.
Foto: Fernando Martínez / Diario UNO.

Finalmente, y tal como confirmó Ferraris, se quemaron tres quinchos y según el gobierno provincial solo hubo 15 evacuados. Si hubo un número mayor no precisado de autoevacuados que dejaron la zona por temor a los incendios.

El asado mal apagado

El secretario de Ambiente, Humberto Mingorance, afirmó el sábado por la noche que el incendio se había iniciado por el fuego de un asado mal apagado.

Sin embargo, ante el pedido de mayores precisiones al respecto por parte de Diario UNO, desde la secretaría aclararon que "es la hipótesis más probable porque es una zona frecuentada constantemente para hacer asados".

Confirmaron que no tienen identificado el foco original del incendio ni tampoco quienes lo generaron, bajo la hipótesis que de que así fuera. Probablemente nunca lo sepan. Los especialistas aseguran que casi nunca el fuego se inicia espontáneamente, ni siquiera por la colilla de un cigarrillo. Siempre está detrás la mano del hombre.

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