Mendoza Domingo, 2 de septiembre de 2018

Diputados y senadores: quienes son los que más faltan

Hay algunos que se ausentan de la provincia entre sesión y sesión (una por semana) y no asisten a comisiones.

Un senador radical faltó este año a 9 de las 15 sesiones que se hicieron hasta mayo, cuando dejó su banca.

Un diputado del Frente Renovador -aliado de Cambia Mendoza- se dio cuenta de que pedía demasiadas licencias y solicitó que se las descontasen de su dieta.

El ausentismo en la Legislatura provincial tiene estas cosas. Aunque son más los legisladores que asisten a las sesiones y comisiones, los que faltan no pasan desapercibidos.

Hay varios a los que los recesos de enero y dos semanas de julio les parecen cortos y se apuran a pedir autorización para salir de la provincia en algún feriado largo.

Diario UNO comprobó que en sólo 7 meses un grupo de 34 diputados se tomaron en total 263 días de licencia. Quizás sea porque sólo se les descuentan los días a quienes los piden expresamente "sin goce de haberes", el resto, la mayoría, se toma los días y cobra su dieta completa.

Legalmente la dieta de un legislador mendocino supone el 95% del sueldo del gobernador, por lo que actualmente va de los $85.500 a los $98.500 de bolsillo, dependiendo de lo que tribute cada uno a Ganancias (ver bono de sueldo).

Al pedirse las licencias, si alguno solicita días sin goce de haberes, como hizo el diputado Guillermo Pereyra (FR), de aquella dieta se les descuenta el proporcional a la cantidad de días que tomó en el mes.

"Son los menos de los casos pero se han descontado días", confió Leonardo González, secretario administrativo de Senadores.

En sus reglamentos están obligados a asistir a todas las sesiones y las comisiones que integren, y como se los considera empleados con dedicación full time si alguno de los 38 senadores o los 48 diputados pretende salir de la provincia o el país previamente debe pedir autorización al presidente de su cámara, aun cuando pida días dentro de los recesos en que no se sesiona, porque de darse una urgencia deberán regresar para asistir a la sesión.

Sin embargo, sus ausencias no requieren de mayores explicaciones: cuando adjuntan las notas suelen acotar que no asisten por razones particulares o de salud y con eso basta. En la sesión se trata y en todos los casos se aprueban sin más.

Oficialmente se informó que el presentismo en promedio en la Cámara de Diputados es del 95%, mientras que en Senadores la cifra pasó de ser el 95,22% de febrero a abril a 98,31% de mayo a julio con la nueva conformación.

El crecimiento del presentismo, dicen por lo bajo los radicales, pude obedecer a la salida del gran ausente: Walter Soto.

El senador que rompió récords

Repasando cada uno de los diarios de las distintas sesiones de ambas cámaras que están publicados en el portal de la Legislatura (www.legislaturamendoza.gov.ar) Diario UNO constató que por ejemplo el ex senador radical Walter Soto lidera el ranking del ausentismo, ya que rompió todos los récords tanto de la conformación anterior del Senado (que se renovó el 1 de mayo) como de la actual: faltó al 60% de las sesiones.

El ex legislador de Cambia Mendoza es empresario y oriundo de Santa Rosa pero vive en Buenos Aires.

Esa lejanía habría atentado también para que rara vez Soto aportara su humanidad en las sesiones.

Al ex senador le siguen en el podio de faltas otro partidario, Raúl Ferrer, que en el mismo período faltó 2 veces, y luego el ex senador peronista Juan Gantus y Samuel Barcudi, quienes en el mismo período acumularon dos faltas.

En esta cámara cada senador pide licencia y cuando se trata en la sesión no figuran ni los días que se toma, ni las razones por las que lo hace.

En la nueva conformación del Senado los números de oficialistas y sus aliados y los de la oposición son tan justos que las faltas se redujeron desde mayo en adelante porque el hecho de que falte un senador pue-de suponer que el oficialismo, por ejemplo, se pierda de sancionar una ley pedida por el gobernador o la oposición impedir que se trate.

A ello se suma la filmación de las sesiones y el voto electrónico, tecnología que blanquea quién está y quién no.

Diputados fuera de Mendoza

Según consta en los diarios de sesiones, el diputado que más ausencias tuvo de febrero a julio fue Gui-llermo Pereyra, que ostenta el podio con 4 faltas en las 24 sesiones que hubo en ese lapso. "Las ausencias obedecen a que los miércoles son también las reuniones de la Federa-ción Argentina de Empleados de Comercio y soy secretario de Encuadramiento Sindical. Pero yo no oculto nada, los que me votaron sabían de mi actividad sindical. Además yo a la dieta la dono a una asociación que se llama Más Ladrillos, que es de delegados de empleados de comercio y que ya asistió a 500 personas", remarcó Pereyra.

Detrás del diputado del Frente Renovador aparece con 3 faltas el peronista Carlos Bianchinelli, quien justificó un par de ellas por tener problemas de salud.

Pero a esas ausencias en el recinto habría que sumar los días que los diputados piden para tomarse licencias. Ese ranking aparece liderado por el oficialista Jorge Sosa, que en 7 meses se pidió 27 días, seguido por la ex diputada radical Gladys Sánchez (terminó su mandato en mayo) quien se pidió 18 días en enero pa-sado, y el kirchnerista Lucas Ilardo, con la misma licencia.

Detrás de ellos aparecen las diputadas radicales María José Sanz, Stella Ruiz y Analía Jaime, todas con 16 días tomados. Cierra el podio de los que más licencias pidieron Guillermo Pereyra con 15 días.

Las ausencias en comisiones

Pero esas no son todas las ausencias, a ellas habría que sumar los faltazos al trabajo de las comisiones, cuya asistencia se firma manualmente en los cuadernos que las re-gistran, pero que no son del todo fidedignas porque puede ocurrir que un legislador firme su asistencia y luego se vaya de la comisión sin hacer aporte alguno al debate en cuestión, y seguramente habrá quien se quede y tampoco aporte.

Aquel alto número de licencias de los diputados podría indicar que si bien la mayoría suele estar en las sesiones, el tiempo que tienen libre entre una sesión y la siguiente va-rios lo destinan a salir de la provincia sin ir a las comisiones. De hecho, admiten ellos mismos, hay comisiones que se caen por las ausencias.

Según datos aportados por la secretaria legislativa del Senado, el presentismo en sus comisiones es del 83%. En esta cámara si bien el libro de comisión se firma manualmente, el sistema se ha digitalizado de manera tal que si no se firmó esa asistencia no se puede firmar el despacho, que lleva firma digital.

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