Mendoza Miércoles, 20 de junio de 2018

Con Garay, Cornejo logró la mayoría en la Suprema Corte

A partir del 2 de julio el gobernador de Mendoza contará con cuatro jueces afines a su gestión política y sus inquietudes.

Un triunfo impensado hace dos años y medio, una victoria que podría haber estado en los planes pero no en los papeles. Alfredo Cornejo selló su última gran conquista política: plantó bandera y aires de soberanía en la Suprema Corte de Justicia de Mendoza.

Fue luego de que el Senado aprobara por amplia mayoría el ingreso al máximo tribunal del ministro de Gobierno, Dalmiro Garay, quien a partir del 2 de julio próximo se convertirá en nuevo miembro de la Corte mendocina.

Dalmiro Garay Cueli. Será el miembro más joven de la Corte. Foto: Nicolás Bordón / Diario UNO.
Dalmiro Garay Cueli. Será el miembro más joven de la Corte. Foto: Nicolás Bordón / Diario UNO.

Desde ese día, el gobernador contará con cuatro supremos "comprometidos con nuestro proyecto de modernizar la Justicia y el Estado", como le gusta afirmar a sus funcionarios, y por esta cercana convivencia, jueces dispuestos a atender los inquietudes del Poder Ejecutivo.

Se trata de Pedro Llorente, José Valerio, Dalmiro Garay y el presidente de la Corte, Jorge Nanclares.

Con ellos, el gobernador tendrá de su lado a cuatro de los siete ministros del máximo tribunal de Justicia de Mendoza, es decir, la mayoría del plenario.

Cornejo y Nanclares.
Cornejo y Nanclares.

Valerio y Garay llegaron a la Corte de la mano del mandatario. Llorente, quien lleva más de 30 años, es un incondicional de Cornejo desde el día en que el mandatario asumió, y Nanclares, quien al principio se mostró más alejado del Ejecutivo, hoy acompaña con entusiasmo la reforma judicial luego de encabezar la oralización de la Justicia Civil que promovió Cornejo.

(José Valerio, juez de la Suprema Corte).
(José Valerio, juez de la Suprema Corte).

En los pasillos tribunalicios y en los mentideros políticos, muchos califican de antemano la postura del nuevo cuarteto como carente de independencia del Poder Ejecutivo.

Pero ellos rechazan y han rechazado en off ese prejuicio. Aseguran, en cambio, que tienen coincidencias con la política oficial y que eso no los condiciona a decir no cuando sea necesario.

En frente pero muy lejos

Cuando el gobernador llegó, el 10 de diciembre de 2015, al sillón de San Martín, el panorama era para él exactamente el contrario.

En vez de poder contar con un 4 a 3 a su favor, tenía un 5 a 2 en contra, que con suerte podía bajar a un 3 a 2, pero siempre con sus intereses desfavorecidos.

Sólo dos jueces de la Corte lo acompañaron de entrada: Pedro Llorente, entonces presidente del cuerpo, y el ya fallecido Herman Salvini.

Pedro Llorente.
Pedro Llorente.

Mientras, los otros dos radicales, Nanclares y Alejandro Pérez Hualde, y los peronistas Julio Gómez, Mario Adaro y Omar Palermo hicieron un grupo propio y autónomo, cuyos fallos, en algunos casos, desataron los primeros enfrentamientos del gobierno con la Corte.

Pérez Hualde.
Pérez Hualde.

La muerte de Salvini le permitió al mandatario nominar e ingresar a José Valerio. El cambio no parecía sumarle votos pero fue crucial, porque Valerio en la Corte se transformó en el capitán de la reforma judicial penal, que desde allí nadie lideraba, ni siquiera Llorente o Salvini.

Herman Salvini. Foto: archivo Diario UNO
Herman Salvini. Foto: archivo Diario UNO

Antes Cornejo había conseguido, tras una larga negociación política, una ficha fundamental para su plan contra la inseguridad.

Logró convencer al procurador Rodolfo González de que renunciara a su cargo y puso allí a Alejandro Gullé, hombre de su palo, con quien tomó el control del Ministerio Público Fiscal y el mando supremo sobre todos los fiscales de Mendoza.

Con la política reformista, sumó a su círculo de afinidad al juez Nanclares, quien además se sintió honrado de que sus pares y Cornejo lo apoyaran y alentaran para presidir nuevamente la Corte.

(Jorge Nanclares, juez de la Suprema Corte de Mendoza).
(Jorge Nanclares, juez de la Suprema Corte de Mendoza).

El actual presidente es un hombre independiente, pero más afecto a acompañar a los distintos gobiernos en sus iniciativas, con una actitud de permanente colaboración, que a combatirlos.

Cornejo ya podía imaginar tres jueces de su lado, pero aún estaba en minoría. Ese panorama tomó más color cuando el supremo Omar Palermo partió de licencia a Alemania, por el próximo medio año, porque hará un prestigioso posgrado.

Omar Palermo fue premiado con una beca por la Alexander von Humboldt.
Omar Palermo fue premiado con una beca por la Alexander von Humboldt.

La Corte quedaba empatada 3 a 3 y al Gobierno le convenía aunque fuera sólo hasta febrero de 2019, cuando vuelva Palermo.

Pero el gran cambio vino hace poco más de un mes. De modo imprevisto, el supremo Alejandro Pérez Hualde presentó su renuncia para jubilarse.

Era el número mágico para el Ejecutivo provincial. Con la salida de Pérez Hualde se iba un juez que el Gobierno no contaba entre los suyos y a cambio colocaría a uno del riñón.

Por eso Cornejo no dudó en elegir a su ministro de Gobierno, Dalmiro Garay, un abogado de respetada trayectoria, de la misma especialidad jurídica que Pérez Hualde y brazo principal de su proyecto político.

La cuenta era clara: sale un voto en contra y entra un voto a favor, algo irresistible para cualquier político en el poder.

El mapa de la Corte cambia irreversiblemente con Dalmiro Garay. No se trata de mayorías automáticas, pero sí de una franca afinidad que le dará tranquilidad política al Gobierno.

Amplio apoyo

Como si fuera poco, el arribo del ministro de Gobierno a la Corte no podía ser más promisorio.

Todas las críticas por su directa pertenencia al actual Poder Ejecutivo fueron sepultadas ayer por el mismísimo Senado.

Garay necesitaba 20 votos. Los radicales tenían 19. En sesión secreta consiguió 28 bolillas a favor, sólo 9 en contra y 2 ausencias. Claramente Garay obtuvo el apoyo de los suyos y de buena parte del peronismo. Un aval político pocas veces visto.

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