Dice el doctor en matemáticas e investigador del Conicet Pablo Amster que su interés por los números no se le despertó cuando era niño y que en ese momento no sabía qué significaba estudiar matemática y mucho menos que se podía vivir de eso. En Mendoza hay cinco chicos que, a diferencia de la experiencia de Amster, ya sienten la pasión por los números desde niños. Sí, la pasión.Son los que representarán a Mendoza en la Olímpiada Nacional de Matemática del 24 al 27 de este mes en Mar del Plata. Los niños que superaron las etapas escolares y regionales son de dos colegios y tienen entre 10 y 12 años."Yo les transmito lo mismo a todos, no es que a unos les explico más, pero ellas tienen mucha voluntad y nos pedían más ejercicios. Y me pedían quedarse más tiempo", contó Gonzalo Ballester, el profe de la escuela Clave de Sol que preparó a Valentina González (10) y Priscila Ferroli (11), ambas alumnas de quinto grado.Los otros tres que viajarán a la Ciudad Feliz son alumnos del Norbridge. Facundo Piozzini (10) y Bautista Bernert (11), que también van a quinto grado, y Valentina Luciarte (12), la única mendocina de séptimo grado que irá a las nacionales.Los chicos se quedan una hora más por semana a contraturno de su horario normal escolar para prepararse para los exámenes en vez de irse a dormir la siesta, ver televisión o a jugar. Y aseguran que lo hacen porque les gusta. Para pasar los exámenes no tuvieron problemas."Lo que más me gusta es la geometría. Estamos estudiando con los problemas de otros años, los buscamos y los resolvemos. Nos juntamos en grupos y comparamos cómo lo hizo cada uno", contó Valentina Luciarte, la mayor del grupo, y dijo que le gustaría seguir una carrera relacionada con la matemática, como la arquitectura o alguna ingeniería. En los exámenes los chicos tienen que resolver tres problemas. Para pasar uno tiene que estar completamente bien, otro debe estar bien planteado y resuelto pero puede tener mal el resultado y pueden haberse equivocado en uno. "Lo que más me gusta son los problemas de combinatoria", aseguró sin dudarlo Bautista, quien dijo que en su casa casi no le hizo falta estudiar. "Prefiero venir al taller a estudiar. Nos estamos preparando con problemas que nos da la seño. Yo quisiera ser contador. Cuando supimos que ganamos me felicitó mi familia entera, hasta el profesor de natación me felicitó", dijo orgulloso.Facundo quisiera ser ingeniero y aunque tiene sólo 10 años aseguró que "desde chiquito" le gusta la matemática. "En tercero y cuarto rendimos las de los más pequeños, me puse nervioso y me fue mal, pero en las otras tres todos me dijeron que no me pusiera nervioso y las gané a las tres seguidas", confesó el futuro ingeniero.
Amigas y matemáticasLas chicas de la escuela Clave de Sol llevan en el pelo un peinado especial hecho con trenzas cocidas y a la moda y para la foto se pusieron el uniforme de gala. Son amigas y compañeras de estudio y las dos quieren ser contadoras en un futuro."Estaba justo confesándome cuando el profe me mandó el mensaje de que pasamos las regionales y tuve que suspender la Comunión porque se me superpone con las olimpíadas", contó Valentina, quien pasó tomar el santo sacramento para después de Mar del Plata.Priscila (11) entró este año a la escuela Clave de Sol y lo hizo con todo porque tuvo que aprender a tocar los instrumentos que les enseñan en el colegio y, además, estudia para la competencia. "No es aburrido, hay que poner fuerza nada más, hay que ponerse las pilas y hay que estudiar", afirmó la jovencita."Las dos han sido muy voluntariosas y muy ansiosas. Me piden problemas todo el tiempo. Para prepararse para las regionales hicieron como 50 exámenes. Cuando salieron de rendir las regionales, los primeros días de setiembre, se habían anotado los resultados y el primero les dio igual a las dos, el segundo también y el tercero no. Y ellas estaban confiadas en que pasaban. Entonces dos semanas después hicimos los exámenes y tenía cada una dos ejercicios bien", contó el profe.


