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Bodoc, una cercana referente para los chicos y los adolescentes

Que el 21 de julio -fecha del nacimiento de Liliana Bodoc- sea declarado Día Provincial del Libro Infantil y Juvenil en es un nuevo reconocimiento a todo lo que esta escritora, que falleció el pasado 6 de febrero, le dio a las letras, no sólo provinciales y nacionales, sino internacionales, ya que sus obras fueron traducidas a otros idiomas.

Pero quizás el mayor acierto es que el día que se la recuerde es el dedicado a la literatura infantil y juvenil, no sólo por la reconocible excelencia de las obras que ella escribió para este público, sino por su dedicación a escuchar, entender y compartir con estos lectores.

Liliana siempre estaba dispuesta a ir a los colegios donde la invitaban para charlar, mano a mano, con los chicos. Es más, debe ser una de las narradoras que más concurrencia a las escuelas tuvo, porque le interesaba esa relación cercana y personal, entre ella y sus lectores, o los lectores en general, porque antes de ser una escritora famosa siempre fue una lectora apasionada y trataba de transmitir esa misma pasión a los chicos.

Ni qué hablar si alguno de estos pequeños le expresaba que le gustaba escribir: se hacía el tiempo necesario para leer los textos y comentarles luego su impresión. La he visto y escuchado hablar del talento de algún joven escritor con un entusiasmo de niña que no dejaba de maravillarse ante las infinitas posibilidades de la palabra.

Sus libros inspiraron a muchos niños y adolescentes que no se declaraban afectos a la lectura a acercarse a sus mundos, a sus personajes, a viajar con ellos y, a partir de esto, convertirse en lectores, en "nuevos" lectores. Y ella disfrutaba el contacto con ellos.

Diego Gareca -secretario de Cultura de Mendoza - me contó una anécdota que sirve para pintar cómo era ella con su público. En la Feria del Libro de La Habana (Cuba) -el último viaje que realizó Bodoc, ya a que su regreso fue cuando se produjo su fallecimiento- la recepción de Liliana había sido muy exitosa. Se habían vendido todos sus libros y un chiquito cubano estaba muy apenado porque no había podido hacerse de un ejemplar. Liliana le regaló el último: el suyo, el único que quedaba. Esa era su forma de entender la palabra: una manera de compartir, y por eso no podía quedarse con la decepción de ese chico. Ella sabía que no hay destino mejor para un libro que las manos y los ávidos ojos de un niño.

Por eso es para celebrar que el 21 de julio se dedique a la literatura infantil y juvenil, y que sea en su memoria. Porque ella hizo mucho desde su talento, desde sus libros, desde su sonrisa en los encuentros, desde su entusiasmo, por estos lectores. Y desde su magia, sus dragones y mitologías, lo seguirán haciendo.

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Alejandro Frías, Liliana Bodoc y Diego Gareca, previo al viaje con destino a Cuba. Un día después de la vuelta del país caribeño la escritora falleció.
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Liliana Bodoc nació en Santa Fe, pero fue mendocina por adopción. 
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Entre sus libros más destacados se destaca La saga de los confines.

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