Un picante cruce protagonizaron por el caso en , el penalista Alfredo Guevara, defensor de Nelly Rojas, y Carlos Aguinaga, querellante de Milena Gómez, víctima y denunciante.
Aguinaga disparó contra el tribunal que desincriminó a Rojas.
Dijo que desconoció el derecho y la ley de cooperativas que prohíbe la política en esas organizaciones. Guevara afirmó que la Cámara dejó reflejado que los argumentos de Aguinaga son políticos y que hubo manipulación para detener ilegalmente a los defendidos.
También asistió la fiscal Gabriela Chaves, quien no escatimó palos para la octava cámara del crimen.
