En una entrevista íntima y política en el programa En Primera Persona, que se emite los sábados a las 7 por Radio Nihuil y a las 15 por El Siete TV, el ministro de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, José Valerio, recorrió su historia personal y profesional: desde sus años de estudiante durante los gobiernos militares hasta su rol actual como uno de los impulsores de las principales reformas judiciales de la provincia.
José Valerio: "La Justicia necesita decisiones políticas y reformas profundas para modernizarse"
A 10 años de su llegada a la Suprema Corte de Justicia, Valerio repasó su extensa trayectoria en el derecho, su militancia política en tiempos de dictadura, el juicio por jurados y las transformaciones pendientes en el Poder Judicial
Con definiciones sobre la alternancia en la presidencia de la Corte, el funcionamiento del sistema penal y la necesidad de nuevas políticas de gestión, Valerio también reflexionó sobre la democracia como valor central de su trayectoria pública.
José Valerio y sus inicios en la militancia desde el radicalismo
Cuando terminó la secundaria, en 1970, se fue a estudiar Derecho a Santa Fe con apenas 16 años. Ya en la Universidad Nacional del Litoral comenzó a militar en la agrupación MURA (Movimiento Unitario Reformista Auténtico), donde la mayoría de sus integrantes eran radicales o familiares de radicales. Más tarde, esa experiencia derivaría en Franja Morada.
“Mis padres no habían terminado la primaria. Para ellos era realmente muy importante que yo estudiara Derecho. Es el famoso mi hijo el doctor, en definitiva”, relató.
Contó que se recibió en 1976, aunque ya en 1975 había vuelto a Mendoza porque la convivencia en Santa Fe se había vuelto muy difícil.
“Comencé la carrera con un gobierno militar y terminé la carrera con otro gobierno militar. En esos seis años, siete presidentes tuve”, recordó.
Ante la consulta sobre su elección como diputado con el regreso de la democracia en 1983, respondió: “Siempre estuve militando, incluso después de recibirme en el año '76. Nunca dejé de participar y estar activo políticamente; en el '78 y '79 teníamos reuniones juveniles”.
El magistrado recordó además que, antes del retorno democrático, le pidió un mimeógrafo a Felipe Llaver para imprimir panfletos.
“La mayoría de los panfletos, volantes y algunas gacetillas estaban relacionados con la defensa de la democracia. Para nosotros era mucho más importante comprender la importancia que tenía el recupero de la democracia, formar ciudadanos y ganar políticamente el debate sobre la legitimidad democrática para gobernar la sociedad”.
Sobre su alejamiento de la política partidaria, explicó: “No era fácil en esos momentos. Como suele ocurrir en política, aparecen las discrepancias. Esas disputas son desgastantes. Llegó un momento en que yo no dejaba de ser quien era ni de pensar como pensaba. Yo militaba por la democracia, no por un dirigente particular ni por un cargo específico”.
También remarcó el respeto que siempre tuvo por el ex gobernador Santiago Felipe Llaver y por el ex presidente Raúl Alfonsín, aunque reconoció haber discrepado con ambos.
“Cuando fue la designación como jefe de policía de Naman García, que había sido director de la cárcel en la época del proceso, siendo diputado planteé la inconveniencia de esa designación. Eso hizo que sectores más duros del radicalismo cuestionaran mi posición”.
Diez años en la Suprema Corte
Valerio recordó que la propuesta del entonces gobernador Alfredo Cornejo para integrar la Suprema Corte, en 2016, lo tomó por sorpresa, sobre todo porque atravesaba un momento delicado de salud.
“A fines del año 2014 me habían encontrado un cáncer de próstata. Me hicieron un tratamiento con radioterapia, además de una microcirugía, y eso generó una situación compleja, como le ocurre a toda persona que transita un cáncer. Traté de ser muy estricto con mi régimen de vida y alimentación durante cinco años”.
Sobre la respuesta que dio a la propuesta, relató: “No, primero le dije que iba a hablar con la familia y con el médico. Ambos me acompañaron y entonces acepté llegar a la Corte con la perspectiva de contribuir a las reformas que ya veníamos trabajando”.
De la justicia escrita al juicio por jurados
José Valerio fue uno de los principales impulsores del juicio por jurados en Mendoza. Se trata de una institución con larga tradición en la Argentina: estuvo prevista en 1811 con el decreto de libertad de prensa, reapareció en la Asamblea del Año XIII, en proyectos constitucionales de 1819 y 1826, y finalmente quedó consagrada en la Constitución Nacional de 1853.
“La idea siempre fue romper con el viejo modelo inquisitivo y avanzar hacia un sistema adversarial”, explicó.
Con su implementación, Mendoza se sumó a otras provincias que ya aplican este sistema.
“Con este modelo, la acusación recae plenamente en el fiscal, que debe investigar y sostener el caso. El juez no decide qué hechos están probados, sino que le da al jurado las herramientas para decidir de manera razonable. En Mendoza, además, se adoptó el veredicto por unanimidad”.
La reforma pendiente
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la necesidad de avanzar en decisiones de política judicial que permitan modernizar el funcionamiento del Poder Judicial y corregir asimetrías entre los distintos fueros.
“Siempre uno está insatisfecho, siempre quiere más reformas. Pero lo importante es tener ese espíritu para transformar la vida diaria”, afirmó.
El ministro sostuvo que hoy conviven modelos muy diferentes dentro del mismo sistema. Mientras el fuero penal tiene una lógica, los de familia, civil y laboral presentan esquemas distintos, lo que genera problemas en la organización interna, la distribución del personal y la toma de decisiones.
“La Justicia necesita decisiones de política judicial. Acá hay que adoptar políticas, no es un problema de liderazgo”, señaló.
Como ejemplo, mencionó la desigualdad en la cantidad de funcionarios y empleados por juez. Según detalló, en el penal no llegan a cinco trabajadores por magistrado, mientras que en familia la cifra ronda los quince en la Primera Circunscripción.
También insistió en abandonar la lógica tradicional del expediente.
“Que el expediente sea digital no cambia la lógica del expediente”, advirtió.
Otro punto sobre el que hizo foco fue la organización de las audiencias y la discusión sobre ampliar el trabajo por la tarde. Para Valerio, el problema no es solamente de voluntad política, sino principalmente de gestión y planificación de recursos.
“Muchas veces medimos audiencias, pero no solamente hay que medir audiencias”, sostuvo al reclamar mejores indicadores sobre el funcionamiento judicial.
Cuestionamientos a la reelección de Dalmiro Garay
Uno de los puntos más fuertes de la entrevista fue su postura sobre la conducción de la Suprema Corte y la alternancia en la presidencia.
“Yo no soy partidario de la reelección. Si fuera válida, no es para estar eternamente”, sostuvo.
Y agregó: “La alternancia es importante. No es un problema de liderazgo, es un problema de políticas”.
Con esa definición, Valerio volvió a poner sobre la mesa el debate por la conducción del máximo tribunal y las reformas que, a su entender, todavía siguen pendientes en la Justicia mendocina.



