Más que obras rimbombantes, los ciudadanos buscan ahora a gobernantes que privilegien las gestiones ordenadas. Gobiernos en los que no se gaste más de lo que previamente se ha previsto.

Añorada normalidad

Por UNO

Es bueno que el gobierno de Alfredo Cornejo haya aclarado, incluso antes de asumir, que las metas en el primer año de gestión serán austeras debido a los problemas "de caja" y al desorden que le dejó la administración de Francisco Pérez.

A requerimiento de Diario UNO, los ministros del gabinete mendocino adelantaron cuáles serán los trabajos que se han fijado para este año.

Las prioridades parecen razonables:

1) Arreglar las escuelas que estén dañadas, con el fin de que las clases puedan empezar sin problemas. Y lanzar un plan que les devuelva poder a los docentes y directores.

2)Continuar la construcción de 4.000 casas que se venían ejecutando el año pasado y que se ralentizaron por los problemas en el pago a las constructoras.

3)Recuperar el stock de medicamentos y de insumos en los hospitales, área en la que también heredaron una fuerte deuda con los proveedores. Y poner a funcionar a full -de una vez por todas- el hospital Carrillo, de Las Heras, a fin de descomprimir el Notti y otros centros sanitarios.

Dicho esto, hay que advertir de que si bien al contribuyente le gusta ver sus aportes impositivos transformadas en obras, mucho más le gusta apreciar buenas administraciones.

El ciudadano está cansado de funcionarios que inician obras faraónicas y que después dejan sin terminar porque no ha habido previsiones serias y rigurosas, sino que todo se ha hecho a base de caprichos de aquellos que se desesperan por dejar su nombre instalado en una placa.

Es preferible que un gobernador concluya su mandato con dos pirámides menos, pero que, en cambio, deje los pagos al día, los hospitales con suficiente stock de remedios, las dependencias policiales con buen número de balas y con chalecos en condiciones, y las escuelas con techos que no se lluevan y con baños que funcionen debidamente.

Pero sobre todo, que prediquen con el ejemplo. Si Francisco Pérez hubiera dejado una Mendoza en funcionamiento y con su deuda dentro de parámetros normales, hoy nadie se asombraría por su viaje de vacaciones a Miami.

A esa normalidad que brota de una buena gestión es a la que debe propender Cornejo si dentro de 4 años quiere dormir tranquilo.