El Gobierno de combatirá a la polilla de la vida -Lobesia botrana- con varias técnicas a la vez: la confusión sexual por feromonas, la fumigación aérea con productos químicos y la creación de insectos estériles, del mismo modo que lo hace con la mosca del mediterráneo, en la bioplanta de Santa Rosa.
La plaga tiene presencia en Mendoza desde hace unos cinco años y ya ha afectado a unas 141.500 hectáreas en zonas de alto rendimiento productivo, como San Martín, , Rivadavia, , parte de Tupungato y en menor medida el Sur, y otras 5.000 hectáreas de San Juan, provocando mermas en calidad y cantidad de las cosechas de uva, según estudios del Observatorio Vitivinícola Argentino.
Por esto mismo, esta semana el Iscamén junto al Senasa, empezarán a combatir a la polilla de la vid con fumigaciones en áreas en San Juan a modo de prueba piloto, para luego completar el trabajo en Mendoza, ya que es el momento del segundo periodo reproductivo.
Mientras tanto, se inscribirá el proceso de insectos estériles en la Comisión Nacional de Energía Atómica, para comenzar a fabricarlos. A la par, están recopilándose aportes de la experiencia de Guatemala, que ya obtuvo buenos resultados con esta misma política.
"A la polilla de la vid no la vamos a erradicar aplicando solo la técnica de confusión sexual, que si bien resultó ser un golpe fuerte para la Lobesia, no alcanza. Para exterminarla hay que combinar esta técnica, con la fumigación química, y el insecto estéril", explicó el titular del Iscamén, Alejandro Molero.
Este año están previstos en el presupuesto nacional $300 millones para el programa de confusión sexual, mientras que Mendoza destinó al Iscamén $600 millones de presupuesto, de los cuales sólo $150 millones se los llevará la bioplanta de insectos estériles.
De este modo, más los aportes privados que pudieran hacer los mismos productores, todo estará dispuesto para reducir todo lo posible a la polilla de la vid.
El trabajo adquiere relevancia en la medida en que la Lobesia se expandió rápidamente sobre la vid, pero puede hospedarse y producir daños en otros cultivos como cerezo, arándano, damasco, duraznero, morera, manzano, peral, ciruelo y olivo. A la vez, la plaga propicia la aparición de hongos, arañuelas y mulitas de la vid, de acuerdo con el mismo informe del Observatorio.
Contar con presupuesto
De las 141.000 hectáreas afectadas por Lobesia, unas 50.000 tienen una alta presión de la plaga, esto es más de 2.000 capturas en las trampas colocadas durante la campaña pasada. El programa quedó fuera del presupuesto 2016.
Entre los aportes de la Nación ($50 millones), otros 8 millones de Mendoza y el propio Iscamén, solo fueron tratadas 22.500 hectáreas, para lo cual cada productor recibió insumos para implementar la técnica de confusión sexual sobre 30 hectáreas.
Algunos emprendimientos más grandes pudieron enfrentar el costo de combatirlas y aplicaron la técnica a otras 12.000 hectáreas, lo que significa que fueron tratadas entre la campaña del Gobierno y la privada, 34.000 hectáreas de viñedos.
Lo que muestran los registros, según explicó Guillermo Azin, coordinador de Control y Erradicación de Lobesia Botrana en el Iscamén es que "en esas áreas hay una notable disminución del nivel de detecciones de la plaga en comparación con el año pasado, y con las áreas más cercanas a estas y las que no fueron atacadas. Por ejemplo, en la zona de Barrancas, Medrano, Junín, Palmira, Chapanay y Reducción, puede verse un hueco donde hay menos capturas, según el mapa del bloque más grande que se trató. A la vez, a penas se sale de esta zona y se compara con Los Campamentos en Rivadavia, puede verse una marca de altos niveles de la plaga, donde no hubo combate".
