Los gatos tienen la fama histórica de ser seres impredecibles y un tanto incomprendidos. Sin embargo, la ciencia del comportamiento felino ha venido a aclarar que existe un "botón del placer" para este tipo de mascotas, desatándo inmediatamente el ronroneo.
La ciencia revela el "botón secreto" de los gatos: dónde les fascina que los acaricies
Los gatos tienen una zona preferida del cuerpo a la hora de realizarles caricias. El lugar que todos los dueños tienen que elegir

A diferencia de los perros los gatos son más selectivos.
A diferencia de los perros, que suelen entregar su panza al primer estímulo, estas mascotas son mucho más selectivas con su cuerpo. Diversos estudios así lo han demostrado.
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El "botón secreto" de los gatos: dónde les fascina que los acaricies
Sin entrar en rodeos, hay que decir que la zona ideal para acariciar a un gato es su cabeza. La respuesta a esto está en la biología de estas mascotas.
En estas partes del rostro, los gatos poseen una gran concentración de glándulas sebáceas que segregan feromonas. Al frotarse contra objetos (o contra tu mano), ellos esparcen su olor para marcar territorio y sentirse seguros.
Cuando tú los acaricias allí, la ciencia explica que estás estimulando positivamente ese mecanismo de confort, lo que les genera una profunda sensación de relajación y bienestar.
La ciencia del bienestar animal no solo habla de dónde, sino de cómo. Para que tu mascota disfrute al máximo, los especialistas recomiendan seguir la regla del consentimiento, mantener sesiones breves y aprender siempre a leer el cuerpo de tu gato.
Las zonas prohibidas a la hora de acariciar a un gato
Para mantener una relación armoniosa, es igual de importante saber dónde no tocar. La mayoría de los conflictos entre un dueño y su mascota ocurren por invadir áreas donde los gatos se sienten vulnerables. Las principales zonas son las siguientes:
- La panza: aunque ver a tu gato panza arriba parezca una invitación al mimo, en realidad suele ser una postura de confianza o de defensa.
- Las patas y la cola: son zonas extremadamente sensibles y cruciales para su movilidad y equilibrio. La gran mayoría de los gatos detesta que manipulen sus extremidades.