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Walter Bento, la muerte de un joven y la liberación de dos gendarmes

Lo acusan de cajonear el caso de la muerte de Andrés García Campoy, ocurrida en junio de 2014. Dos gendarmes fueron acusados y Walter Bento los dejó en libertad

Después del escándalo en la Justicia Federal por la imputación del juez Walter Bento como presunto líder de una banda que se dedicaría a cobrar coimas para beneficiar a presos, se suma la dura acusación de Mónica Campoy, quien hace casi 7 años reclama que este magistrado "nunca investigó la muerte de su hijo y que cajoneó la causa para beneficiar a dos gendarmes sospechosos por el crimen".

Se trata del caso de Andrés García Campoy, un joven de 20 años que murió el 13 de junio de 2014 cuando recibió un disparo en la cabeza dentro de su auto cuando estaba cerca de la Destilería, en Luján.

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La causa fue caratulada como homicidio agravado y los implicados eran dos gendarmes, quienes están en libertad y en actividad desde que la causa pasó a manos de la Justicia Federal.

La mamá de Andrés está segura que se trató de un caso de gatillo fácil, a pesar que el juez federal Walter Bento dejó inactiva la causa. Mónica Campoy lucha para conseguir justicia y saber porqué mataron a su hijo.

Ante la imputación de Bento, a quien siempre acusó de no investigar la muerte de su hijo y beneficiar a los gendarmes, Mónica Campoy expresó: “Siempre dije que estaba a favor de la Gendarmería. Ahora que está saliendo a la luz la corrupción del juez, cada vez tengo más razón de lo que he dicho y lo que sostengo sobre él”.

“Mi abogado Ramiro Villalba basó sus pedidos en todas las pruebas que él ofrecía, como el fiscal de la causa, y todas fueron rechazados por el juez federal Walter Bento. Incluso cuando las pruebas fueron solicitadas por la Procuraduría de Violencia Institucional de la Nación”, sostuvo Mónica.

Sobre el caso de la muerte de Andrés, el juez Bento había dicho que el joven de 20 años se había suicidado, “cuando ni siquiera estaban las pericias realizadas y luego dijo que fue todo un mal entendido”, recordó la mujer.

“Siempre estuve disconforme sobre cómo llevó la causa de Andrés. Nunca se pudo abrir el celular de mi hijo. Tampoco se logró sacar el proyectil de la cabeza de Andrés. No quiso exhumar el cuerpo de mi hijo y que le hagan una nueva autopsia ya que el expediente está todo embarrado”, manifestó la mujer.

En un primer momento la causa cayó en manos del fiscal Jorge Calle, quien lo caratuló como homicidio agravado por fuerza de Seguridad, donde los principales sospechosos eran los gendarmes Maximiliano Alonso Cruz y Corazón de Jesús Velázquez. Pero al tratarse de una fuerza de seguridad nacional, la investigación pasó a manos de la Justicia Federal.

Una de las pocas medidas que se hicieron fue un estudio psicológico postmortem de Andrés, realizado por la licenciada Marta Mulat cuyo resultado fue que el joven de 20 años no tenía una tendencia suicida.

El juez federal Walter Bento dejó libres a los gendarmes y en funciones. Nunca pude llegar al presidente Alberto Fernández, pero me gustaría que me oyera para pedirle que exhumen el cuerpo de mi hijo para una nueva autopsia con un equipo forense especializado y neutral para que salga la verdad”.

La mujer aseguró: “Nadie conoce mejor a un hijo que su madre, por eso aseguro que mi hijo no se suicidó sino que lo asesinaron a sangre fría los gendarmes Maximiliano Alonso Cruz y Corazón de Jesús Velázquez. El 13 de junio de este año se van a cumplir 7 años de su muerte y todavía sigo pidiendo Justicia, mientras que el juez Bento sigue cajoneando el expediente”.

Andrés era un estudiante y trabajador de 20 años. Estudiaba licenciatura en Higiene y Seguridad Industrial en la Facultad Aconcagua. No tenía antecedentes. Era una persona llenas de valores, que jamás hubiera pensado en suicidarse. Siempre alegre y servicial. Él era feliz con muchos proyectos a futuro”, recordó Mónica, esta vez con esperanzas que la causa se active de una vez por todas.

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