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Torturó, amenazó y abusó de su pareja, fue condenado y ahora pidió domiciliaria

Protagonizó uno de los hechos de violencia de género más terrible de los últimos años en Mendoza. Fue condenado. Ahora pidió la prisión domiciliaria pero se lo negaron y deberá continuar alojado en el penal.

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Jose Daniel Charrón (58) aprovechó la pandemia del coronavirus asegurando que se encontraba dentro del grupo de riesgo. Con este argumento pidió continuar cumpliendo en arresto domiciliario los 9 años de pena a los que fue condenado.

Sin embargo, los informes no coincidieron con su presentación y finalmente la jueza Mariana Gardey le terminó negando el beneficio. Seguramente, un alivio para la víctima de su violencia.

El hecho que condenó a Charrón ocurrió el sábado 7 de abril de 2018 cuando comenzó a cuestionarle a la víctima por qué estaba tomando alcohol y fumando cigarrillos ya que eso lo hacían las prostitutas para "calentar" a sus clientes. Enseguida profirió la primera amenaza, gritando que si terminaba la relación "te la vas a pasar de velorio en velorio porque voy a matar a toda tu familia".

El hombre comenzó a agredirla con cachetadas en la cara, golpes de puño en los brazos, estrellándole su cara contra la pared y pateándola en el piso. "Vos no me vas a dejar, vas a ver con quién te metiste", fue alguno de las advertencias que lanzó el sospechoso. Luego tomó un cuchillo se lo colocó en el cuello y le manifestó "yo soy tu macho".

En una suerte de tortura, el hombre llevó a la mujer al patio, la obligó a desnudarse y le arrojó media docena de baldes de agua fría para que se "enfriara" y no fuera tan "calentona". Así estuvo durante toda la madrugada.

Luego, otra vez manipulando el arma blanca, la llevó a la habitación y la obligó a tener relaciones sexuales. "Ahora sí dormite. Cuando yo te necesite te voy a volver a ocupar", le dijo. Así fue. A las 9.30 la despertó y la obligó a que le hiciera el desayuno. La mujer debió ponerse su ropa todavía mojada de la noche anterior, aunque no encontró las zapatillas, las cuales cree que fueron sustraídas por su novio.

En un momento de distracción, logró escapar de la casa y fue hasta una parada de micro para regresar a su domicilio. Allí advirtió que el hombre la perseguía, por lo que ingresó a la dependencia policial de Rodeo de la Cruz y le pidió a los policías que la escolten hasta que tomara el colectivo.

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