Diario Uno Judiciales Micaela Reina
Espera el juicio

Se entregó el acusado de violar y matar a una niña pero quedó libre

Si algo le faltaba para sumar un escándalo al caso, fue lo ocurrido el viernes pasado con el principal sospechoso de asesinar a Micaela Reina, de 11 años

Es cuestión de días para que Ramón Duarte y Marta Reina se vuelvan a sentar en el banquillo acusados de violar y matar a Micaela Reina, la hija de 11 años de la mujer. El caso, que es uno de los más escandalosos en la historia de la Justicia mendocina, volvió a sumar una nueva polémica.

Duarte y Reina fueron juzgados en 2014. La mujer estaba acusada de entregar a su hija al hombre, quien era su pareja, para que la abuse sexualmente. En una de las violaciones, la menor murió asfixiada. En términos legal, el delito fue abuso sexual seguido de muerte. Sin embargo, ambos resultaron absueltos y el fallo generó polémica -ver más abajo-.

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Marta Reina, la madre de Micaela, la nena violada y asesinada en el 2007. Foto: archivo Diario UNO.
Marta, madre de Micaela Reina, también será juzgada por el crimen en Guaymallén.

Marta, madre de Micaela Reina, también será juzgada por el crimen en Guaymallén.

Tal es así que en octubre de 2020 se anuló el debate y se ordenó que se realice de nuevo. La decisión fue la Suprema Corte de Justicia, organismo que ha tenido una participación activa para que la causa esté embarrada hace 13 años ya que mantiene vigentes dos teorías investigativas totalmente opuestas: una contra Marta Reina y Ramón Duarte, y otra contra el padre biológico de Micaela Reina -quien continúa detenido-.

Luego de esa decisión de octubre, restaba ubicar a la madre y el padrastro de la menor de 11 años. Sin embargo, no fue tan fácil y quedaron en calidad de prófugos durante varios meses. Hace unas semanas se logró ubicar a Marta Reina y se le notificó que debe someterse a proceso y esperar la fecha para el nuevo juicio. Lo mismo ocurrió a fines del mes pasado con Ramón Duarte. Pese a estar ambos acusados de un delito que prevé prisión perpetua, quedaron en libertad.

Ahora restará esperar dos cosas. Por un lado, la fecha para la audiencia preliminar del debate -será después de la feria judicial de julio-. Por otro, que la Suprema Corte responda el recurso que presentó la defensa de Alejandro Prádenas, padre biológico de la niña, quien aún continúa detenido y condenado a 15 años de prisión pese a que el mismo Tribunal mantiene vigente otra línea investigativa diferente.

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Micaela Reina, víctima del crimen en Guaymallén.

Micaela Reina, víctima del crimen en Guaymallén.

Crimen en Guaymallén

El 17 de mayo de 2007 encontraron el cadáver de Micaela Reina en un piletón de una bodega abandonada en calle Sarmiento. Los forenses determinaron que la pequeña de 11 años murió asfixiada y, además, había sido abusada sexualmente.

Su madre, Marta Reina, encabezó los pedidos de Justicia por el crimen en Guaymallén que se replicaron en distintos medios. Su discurso fue claro: apuntó contra su expareja y padre de la víctima, Alejandro Prádenas.

La investigación estuvo plagada de contradicciones, pero así y todo el hombre llegó a juicio en 2009, imputado por privación de la libertad agravada. Fue condenado a 6 años de prisión, pero como estaba libre siguió en las calles ya que el fallo no quedó firme: fue apelado por sus abogados.

Un año después, la Suprema Corte de Justicia le dio un cachetazo. Agravó su pena a 15 años de cárcel por abandono de personas seguido de muerte. Prádenas debía caer detenido, pero escapó y quedó prófugo

Mientras las autoridades trataban de dar con su paradero, el entonces fiscal especial Santiago Garay comenzó una pesquisa con otra línea totalmente distinta. Apuntó contra Marta Reina y Osvaldo Ramón Duarte, con quien supo estar casada.

Pese a que parecía haber pruebas científicas, los jueces Gabriela Urciuolo, Agustín Chacón y María Alejandra Mauricio terminaron absolviendo a ambos en 2014.

En abril de 2017, el padre biológico de Micaela fue capturado en la Quinta Sección de Ciudad y actualmente se encuentra en el penal, cumpliendo una pena que todavía no está firme.