El segundo megajuicio por los Abusos sexuales en el Próvolo de Luján se ha vuelto un tablero de ajedrez donde, por ahora, lo jurídico va quedando al margen.

Días atrás, la defensa técnica de la monja Kumiko Kosaka -una de las 9 acusadas- logró apartar al juez Horacio Cadile, quien había cometido un acto increíble que lo dejaría fuera de combate: se refirió a la monja japonesa en un grupo de chat con colegas y amigos con una frase desafortunada: "Somos amantes".

La jugada de Carlos Varela Alvarez y equipo fue a fondo y las pruebas que presentaron obligaron a Cadile a irse para "poner a salvo la credibilidad del tribunal", argumentó. Pero con el pesar de haber quedado fuera de un debate histórico que él conocía como pocos.

El nuevo escenario propició el ingreso de la jueza suplente María Belén Salido al tribunal titular en lugar de Cadile y posicionó a la conjueza María Belén Renna como primera suplente. Entonces, y siempre hablando en términos del juego ciencia, movió la parte acusadora del juicio a las nueve mujeres: Alejandro Iturbide, titular de la Unidad Fiscal Investigativa de los Delitos contra la Integridad Sexual, recusó a la jueza Salido y a la conjueza Renna. Para apartarlas del debate.

Motivos

El fiscal jefe de la UFI de Delitos contra la Integridad Sexual recusó a las dos magistradas "para salvaguardar las garantías de independencia e imparcialidad", según el escrito incorporado al expediente.

Dejó "a salvo las consideraciones personales y profesionales acerca de María Belén Salido y María Belén Renna" pero planteó "posible sospecha de parcialidad o de falta de imparcialidad".

Y refirió expresamente que Salido, tiempo atrás, cuando resolvió un planteo vinculado al expediente "dijo que en la causa judicial Próvolo había intereses políticos de por medio más allá de las motivaciones de índole social".

"Planteo posible sospecha de parcialidad o falta de imparcialidad por haber manifestado extrajudicialmente su opinión sobre el proceso", dijo el fiscal jefe acerca de Salido cuyo ingreso al tribunal, en lugar de Cadile, "cambió el cuadro de situación e hizo imperiosa esta acción" de recusarla.

"Salido dijo que hay intereses políticos en la causa Próvolo más allá de las sociales porque la impulsó la legisladora radical Daniela García, que pertenece a la misma fracción política del gobernador y al cuerpo legislativo que debe prestar acuerdo a la conjueza".

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