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Pidió la domiciliaria a cinco meses de ser condenado por matar a su padre

Emilio Sebatián Ghione (30) es el protagonista de uno de los crímenes intrafamiliares más novelescos de los últimos años en Mendoza. A cinco meses de ser condenado por parricidio, el joven pidió la prisión domiciliaria.

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El 19 de marzo pasado, Ghione admitió haber matado a su padre Emilio Esteban (65) en 2008 -ver más abajo- y recibió una pena de 10 años de cárcel.

Este lunes se realizó una audiencia donde el preso solicitó la prisión domiciliaria asegurando que se encuentra dentro de los grupos de riesgo por el coronavirus.

En concreto habló de que padece hipertensión arterial y asma. Pero el informe médico penitenciario ratificó sólo la primera enfermedad, no la segunda. Y además agregó que se encontraba en buen estado y con la medicación correspondiente.

Es por esto que el juez Sebastián Sarmiento le negó el beneficio a Ghione y ordenó que continúe cumpliendo la condena en el penal.

Drama familiar

Desde 2008 que Emilio Esteban Ghione (65) estaba desaparecido. El hombre era un contratista de viñas que vivía con su familia -su mujer y sus tres hijos- en una casa ubicada en El Carrizal de Abajo.

El paradero fue una incógnita para las autoridades, hasta que en agosto del año pasado una de las hijas del matrimonio confesó la verdad. Con 20 años -tenía 9 al momento del hecho- denunció que el resto de su familia había matado al hombre y lo había enterrado en el patio del domicilio.

Hasta allí fueron los sabuesos policiales y, efectivamente, dieron con los restos óseos de Ghione. Su esposa y su hijo mayor -tenía 18 años cuando ocurrió el crimen- fueron detenidos e imputados por el hecho. La hermana restante no fue sometida a proceso porque era menor de edad inimputable en 2008.

Sumado a lo truculento del hecho, la investigación sumó más factores aberrantes que terminaron favoreciendo al ahora condenado. La reconstrucción apuntó a que la adolescente ininmputable fue quien comenzó a golpear a su padre hasta dejarlo agonizando porque estaba cansada de los abusos sexuales que sufría por parte de él. Sebastián Ghione dio el golpe fatal, motivado también porque su progenitor obligaba a prostituir a su madre.

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