Fue Matías Joel Ponce quien abordó a Franco Navarrete aquella noche de septiembre de 2019. Fue Matías Joel Ponce quien percutió el disparo que impactó en la cabeza de menor de 17 años. Fue Matías Joel Ponce quien se llevó el teléfono celular de la víctima. Y fue Matías Joel Ponce quien este viernes fue condenado a prisión perpetua por el crimen en Palmira, San Martín.

Los doce ciudadanos que integraron el jurado popular en el juicio que comenzó el lunes pasado fueron unánimes: culpable de homicidio criminis causa. Con ese veredicto, expresaron que el joven de 23 años mató a Franco Navarrete para garantizar la impunidad del robo. El juez técnico Eduardo Orozco le dictó la única pena que prevé la Ley para ese delito: prisión perpetua.

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De esta forma, los fiscales Martín Scattareggi y Oscar Sívori lograron hacer pesar su teoría de caso, basados en algunos testimonios y en que el celular de la víctima se encontró en la casa del asesino al momento de ser detenido, entre otras evidencias que se vertieron a lo largo del juicio por jurados.

La parte perdedora, la defensa de Matías Ponce, había alegado insistiendo en su inocencia, hablando de "escenarios contaminados" y siguiendo la coartada del sospechoso: que fue su excuñado quien en realidad mató a Franco Navarrete. Sin embargo, la estrategia no funcionó.

ALEGATOS DE CLAUSURA, JUICIO POR JURADOS CONTRA JOEL PONCE RUBIO

Crimen en Palmira

El 15 de septiembre de 2019, Franco Navarrete estaba sentado en la puerta de un colegio ubicado en la esquina de calle Belgrano y San Martín. El adolescente tenía su celular en la mano ya que estaba aprovechando la conexión de Internet de la escuela.

En ese momento, según la acusación fiscal, fue interceptado por Matías Ponce, quien lo baleó en la cabeza y le quitó el artefacto electrónico. Es por esto que está imputado por homicidio criminis causa, es decir, matar para ocultar el robo.