Hace algunos meses estuvo cerca de cerrar un acuerdo por 15 años de prisión. No lograron convencerlo. Ahora, a partir de este martes comenzará a sentarse en el banquillo de acusados donde arriesga una pena a prisión perpetua por cometer un crimen en Palmira para robar un teléfono celular.

Matías Joel Ponce tiene 23 años. Está detenido desde septiembre de 2019, en el marco de la investigación por el crimen de Franco Navarrete (17). Este lunes comenzó el juicio por jurados en los Tribunales de San Martín y se eligieron los 12 ciudadanos –más cuatro suplentes- que definirán el destino de Matías Joel Ponce.

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La teoría que buscará demostrar el fiscal departamental Martín Scattareggi es que Ponce fue la persona que percutió el disparo que impactó en la cabeza de Navarrete aquel 15 de septiembre de 2019.

El magistrado sostiene que ese día, Franco Navarrete estaba sentado en la puerta de un colegio ubicado en la esquina de calle Belgrano y San Martín. El adolescente tenía su celular en la mano ya que estaba aprovechando la conexión de Internet de la escuela.

En ese momento fue interceptado por Matías Ponce, quien lo baleó en la cabeza y le quitó el artefacto electrónico. Es por esto que está imputado por homicidio criminis causa, es decir, matar para ocultar el robo.

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Franco Navarrete tenía 17 años.

Franco Navarrete tenía 17 años.

Matías Ponce declaró en el expediente por el crimen en Palmira. No pudo negar haber robado el celular ya que fue hallado en su domicilio cuando fue detenido tras un allanamiento. Pero aseguró que en realidad el asesinato lo cometió su cuñado, quien tenía problemas de vieja data con la víctima fatal. Él, según su relato, solamente aprovechó la muerte para llevarse el teléfono.

Ahora restará ver si la estrategia de la defensa técnica de Matías Ponce camina también por ese sendero durante el juicio por jurados que comenzará a con los primeros testigos este martes y está previsto que se extienda hasta el próximo viernes.

El panorama de esta semana podría haber sido radicalmente distinto hace un puñado de meses, cuando desde la Fiscalía intentaron acceder a realizar un juicio abreviado con Matías Ponce. La idea era evitar el juicio por jurados y que sea condenado a 15 años de cárcel bajo la calificación de homicidio en ocasión de robo. Si bien era un gran beneficio en cuanto al tiempo de condena, el joven no quiso aceptar el acuerdo insistiendo con su inocencia en el crimen en Palmira.