Comenzó el debate

Nuevo juicio contra un violador serial que penetraba a víctimas con armas de fuego, botellas y ladrillos

El hombre tiene 41 años y ya ha cumplido una condena por violentos asaltos donde abusaba a mujeres en el Este provincial. Al recuperar su libertad se cree que volvió a cometer agresiones sexuales en grupo en Lavalle

Una serie de abusos sexuales grupales ocurrido a fines de 2019 sacudió a la comunidad de Lavalle. Los hechos fueron cometidos por un grupo de agresores y tuvieron características similares, como por ejemplo, el grado de violencia. Los violadores utilizaron armas de fuego y a una de las víctimas la penetraron con un ladrillo. Desde este lunes el único sospechoso identificado en la investigación comenzó a ser juzgado y es la segunda vez que se sienta en el banquillo de acusados ya que hace dos décadas enfrentó un juicio por delitos similares en el Este provincial.

R.C.L. -se reserva su identidad por pedido judicial- tiene 41 años y por segunda vez en su vida enfrenta un proceso que podría terminar con una dura condena en su contra -ver más abajo-. En este caso, está sindicado en dos casos de abuso sexual en Lavalle ocurrido en los últimos meses de 2019 en la localidad de Las Violetas. La fiscal María de las Mercedes Moya sostiene que fue uno de los agresores contra dos jóvenes por lo que arriesga una pena de 8 a 50 años de cárcel.

El primero de los hechos ocurrió el 19 de octubre de ese año cerca de las 10.30, cuando una joven de 23 años estaba bajando de un colectivo y fue abordada por tres sujetos que circulaban en un VW Fox. Los atacantes la obligaron a subirse al asiento trasero y circularon cerca de 20 minutos por una calle de ripio. Cuando se detuvieron le pidieron a la víctima que no llorara mientras la desnudaban y le sacaban su teléfono celular y 700 pesos en efectivo.

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A punta de pistola, los violadores comenzaron a agredirla sexualmente pese a la resistencia de la víctima. "Vas a hacerlo si no te mato", le advirtieron para luego abusarla en distintas partes del vehículo. Finalmente la volvieron a subir al vehículo y la dejaron tirada a unos kilómetros del lugar, no sin antes amenazarla nuevamente con quitarle la vida si realizaba la denuncia.

Días después, el 11 de noviembre, ocurrió un hecho similar en la misma zona. En este caso la víctima fue una adolescente de 19 años que caminaba por el lugar cuando un sujeto la abordó y le puso una tela en la cabeza. Junto a otro delincuente la subió a un auto, le rompió el pantalón y la penetró con un ladrillo de 5 centímetros. La pesadilla duró aproximadamente 20 minutos. También la amenazaron con matar a su familia luego de dejarla abandonada en la vía pública minutos después.

Los policías de la División de Delitos contra la Integridad Sexual comenzaron a vincular ambos hechos debido a que tenían el mismo modus operandi. Con algunas pruebas en sus manos, el 10 de diciembre se concretó la detención de R.C.L. Días después fue imputado por los dos hechos de abuso sexual con acceso carnal agravado por la utilización de armas y por la participación de más de dos personas, además de robo agravado. Su hermano también estuvo sospechado de participar en el primer hecho pero finalmente terminó sobreseído. En tanto que el tercer integrante de la banda no pudo ser identificado.

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Las víctimas de abuso sexual en Lavalle fueron asistidas en el Hospital Sícoli.

Las víctimas de abuso sexual en Lavalle fueron asistidas en el Hospital Sícoli.

Violador serial

R.C.L. es conocido en el ambiente policial no sólo por las violaciones de Lavalle, sino porque es hijo de un ex jefe policial de San Martín y además porque en ese departamento fue condenado por otros ataques sexuales en el año 2005. En ese entonces recibió una pena de 12 años de prisión al ser encontrado culpable de cinco robos agravados ocurridos entre enero y septiembre de 2003, en dos de los cuales las víctimas fueron mujeres y también sufrieron abusos -los tres asaltos restantes fueron cometidos contra remiseros-.

Esos casos tiene varios paralelismos con el actual juicio ya que las mujeres fueron penetradas con la punta de una pistola en un ocasión y con una botella de vidrio en otra, según recordaron fuentes policiales.

El violador serial estuvo cumpliendo su pena en la prisión y de hecho había recuperado la libertad pocos meses antes de volver a ser detenido por los hechos de Lavalle.