Esta semana se realizarán dos audiencias judiciales en el marco de la investigación que tiene imputado al israelí Gil Pereg (36) por el asesinato de su madre, Pyrhia Saroussy (63), y su tía, Lily Pereg (54).
La primera será en la mañana del jueves ante el juez Sebastián Sarmiento. La defensa del sospechoso planteó una serie de ocurrencias ante la negativa de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos para la incorporación de algunos testigos.
Los abogados Maximiliano Legrand, Lautaro Brachetta y Marcos Segovia quieren presentar personas a declarar en calidad de testigos de concepto, es decir, para que aporten datos sobre cómo era la vida de Gil Pereg antes del hecho de sangre.
En tanto que el viernes por la tarde el juez Eduardo Martearena, de segunda instancia, resolverá una cuestión económica. Sucede que a mediados de abril este magistrado confirmó la prisión preventiva contra Gil Pereg y también anuló el embargo de 4 millones de pesos que pesaba en su contra.
El juez ordenó que la plata que le secuestraron a Pereg -15.625 dólares y 25.180 euros- sea depositada en un plazo fijo para pagarle los honorarios a los abogados defensores.
Tracendió que los letrados solicitaron una considerable cantidad de ese dinero por lo que la fiscal Ríos discutirá algunos detalles al respecto ante el juez Martearena.
El hecho
Saroussy y Pereg llegaron a Mendoza el 11 de enero pasado para visitar al hijo de Saroussy, Nicolás Gil Pereg -así se hacía llamar-, quien vive en la provincia desde hace diez años aproximadamente. Al día siguiente se reunieron con el hombre y los tres fueron juntos hasta el lugar donde vive en condiciones de poca higiene: un predio ubicado en las inmediaciones del cementerio de Guaymallén. Desde ese momento, no fueron vistas nunca más.
Gil Pereg fue sospechoso por su extraño modo de vida -vivía como un marginal pero tenía 3 millones de pesos en su domicilio-, aunque nunca se pudo encontrar pruebas para vincularlo. La Justicia investigó el caso como una averiguación paradero hasta el 25 de enero cuando un cotejo con una mancha hallada en su domicilio determinó que era sangre de las víctimas. Esa misma jornada fue detenido y al día siguiente se encontraron los cuerpos.
Lily Pereg, quien era docente de microbiología en Australia, fue ultimada de tres disparos. En tanto que la madre del acusado fue estrangulada. Ambas fueron empaladas con un hierro de construcción cuando ya estaban sin vida.

