Luego de varios meses sin juicios por jurado en el Gran Mendoza, durante esta semana 12 ciudadanos tendrán la responsabilidad de determinar si un padre y su hijo son culpables de un recordado doble crimen en Maipú. La investigación por el asesinato de los hermanos Álvarez, Luciano (18) y Franco (28), comenzará a ventilarse desde este lunes en un proceso en el cual los dos sospechosos del hecho de sangre podrían ser condenados a prisión perpetua.
Las pruebas clave que se ventilarán en el juicio por el asesinato de los hermanos Álvarez
Desde este lunes, Vicente Fabián D'agostino (54) y su hijo Axel Leonel D'agostino (23) se sentarán en el banquillo de acusados. Están imputados por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por alevosía, por lo que arriesgan la máxima pena que contempla la Ley. Un jurado popular será quien resuelva el futuro de los dos sospechosos, quienes desde que fueron detenidos insisten con su inocencia.
Sin embargo, la fiscal de Homicidios Andrea Lazo sostiene lo contrario: que arrastraban problemas de vieja data con los hermanos Álvarez, que los golpearon y los ejecutaron de un disparo cada uno. Para ello, la magistrada expondrá durante el juicio varias pruebas en busca de demostrar su teoría del caso.
Las pruebas del doble crimen en Maipú
En el expediente está totalmente probado -porque no lo discute la defensa- que Luciano y Franco Álvarez eran albañiles, que trabajaban junto a los D'agostino y que entre ellos existían algunas discusiones anteriores. También se probó que el 7 de junio de 2021 los jóvenes se dirigieron hasta la casa de Fabián y Axel D'agostino ya que les debían pagar el trabajo de esa semana. Minutos después, sus teléfonos celulares se apagaron para siempre.
Los informes tecnológicos arrojaron que a las 20.50 de ese día Luciano Álvarez habló con su madre y le dijo que estaba esperando que su patrón, Fabián el Mecha, le pagara por el trabajo realizado en una obra en Guaymallén. Lo mismo le dijo Franco a su novia. Pero luego dejaron de contestar y nunca más los vieron con vida, hasta que sus cadáveres aparecieron 20 días después en la Laguna del Viborón.
La investigación reconstruyó que entre las víctimas fatales y los sospechosos existía una mala relación. Este dato fue aportado por otros obreros, por familiares de los hermanos Álvarez y quedó ratificado por los mensajes que se encontraron en los celulares de los D'agostino. El principal problema provenía por la demora en el pago del sueldo, producida porque Axel D'agostino había acusado al mayor de los hermanos de robarle una planta de marihuana y un teléfono celular.
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De hecho, este joven le había mandado mensajes diciendo "nos vamos a cagar a tiros, gato culiado", mientras que Franco Álvarez le contestó "vos venís y me pagás mañana culiado. Te meto un tiro hijo de puta". Incluso, Axel D'agostino le reenviaba a los audios a su padre quien le dijo "venite que lo vamos a buscar", pero el hijo le contestó "dejalo que se regale mañana".
Sumado a este conflicto, la Fiscalía sostiene que los hermanos Álvarez sabían que los D'agostino le habían hecho comprar material de construcción en exceso al propietario de la obra -un agente policial- que luego no lo colocaron en sus trabajos. Con este dato, Franco Álvarez amenazaba con denunciarlos si es que no le pagaban su sueldo.
Otra de las pruebas que comprometen a los sospechosos es que cuando se encontraron los cadáveres tenían puesta la misma ropa que el día en que desaparecieron. Todo hace sospechar que esa misma noche fueron golpeados y asesinados con un disparo descendente en la nuca. Si bien el primer informe forense indicó que las víctimas habrían fallecido en un plazo máximo de 7 días -es decir, el 20 de junio-, luego aclararon que podrían haber sido ultimados el 7 de junio y haber estado guardados en un equipo de refrigeración, como por ejemplo un freezer.
Desde el lado de la defensa, los imputados siempre han insistido en que son inocentes. De hecho declararon en la causa y si bien admitieron conflicto anteriores con los hermanos Álvarez, aseguraron que podrían haber sido asesinados por un tal Moneda, un narcotraficante al cual Franco Álvarez le debía mucho dinero. Sin embargo, la Fiscalía no encontró pruebas para confirmar esa teoría y quedó descartada.
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