Nena violada y asesinada

Una jueza puntana desmintió a las docentes mendocinas en el caso de Florencia Di Marco

Por UNO

Durante el juicio por el asesinato de Florencia Di Marco, la niña mendocina violada y asesinada por su padrastro en San Luis, las docentes mendocinas citadas a declarar señalaron que habían recibido amenazas. Virginia Palacios, la jueza que llevó adelante la investigación, negó estas acusaciones y aseguró que "se resguardaron todas las garantías. Esto demuestra el acuerdo tácito entre las docentes para salvar su responsabilidad".

Las audiencias para determinar la responsabilidad de Carina Di Marco, madre de la niña de 12 años, comenzaron el 8 de abril en la vecina provincia donde Florencia fue asesinada en 2017 por Lucas Gómez, quien se suicidó  15 días después del hecho en la cárcel de Pampa de las Salinas.

La jueza desmintió a las docentes de Florencia en Mendoza, quienes el jueves declararon ante la Cámara del Crimen 2 de San Luis. Las maestras habían asegurado tener conocimiento del comentario que la alumna hizo de que su padrastro la acariciaba mucho.

Una de las profesoras se desdijo ante el tribunal, y el fiscal Fernando Rodríguez pidió que se inicie una investigación para establecer si ella incurrió en falso testimonio, un delito por el que puede ser procesada. Tanto esa maestra como su compañera afirmaron haber sido presionadas y tratadas mal por los investigadores.

Ante esta situación, Palacios aseguró que las declaraciones "fueron realizadas con absoluto resguardo de todas las garantías, y con la intervención tanto del fiscal, Esteban Roche, como de la defensora, Karina Mantelli".

"A mi humilde criterio, esto no hace más que demostrar el acuerdo tácito entre las personas que declararon por salvar sus responsabilidades funcionales en el acontecer de los hechos", indicó la letrada a diario La República de San Luis.

Las declaraciones de las docentes

Hace tres años, María Teresa García Cobos era la maestra responsable del 5º B en la escuela "Florentino Ameghino", de Palmira, por lo que algunos días de semana le daba algunas materias a Florencia.

Cuando se conoce la desaparición de la niña, Adriana Ramírez, otra de sus maestras, envió un audio a sus compañeras en las que  expresaba su deseo de que la chiquita apareciera con vida y manifestaba su sospecha de que el padrastro estuviera implicado.

Este registro puso bajo la lupa a las docentes, ya que se investiga si estaban en conocimientos de los abusos que sufría la menor y no hicieron nada.

García Cobos indicó que fue llevada a declarar en dos momentos a una fiscalía mendocina y que fue amenazada por un policía. Según la mujer, un efectivo le hizo escuchar este audio y la obligó a decir que sabía sobre los abusos.

En tanto, Ramírez aseguró que Carina Di Marco fue a la escuela a retirar el pase de Florencia a San Luis, ella le manifestó que la niña había expresado que su padrastro la acariciaba mucho. Según la docente, la madre minimizó los dichos de la menor e indicó que mentía.

En la audiencia del jueves quedó en claro que Ramírez no le dio mayor importancia a lo que la niña le confió: dijo que todo quedó en el comentario, que no citó a la madre de la alumna expresamente por eso, sino que se lo manifestó cuando fue a la escuela por otro motivo, la entrega del pase; y que no labró acta de ese encuentro.

Pero García Cobos insistió en que desconocía esta situación y que había sido amenazada para decir lo opuesto. El policía mendocino "me dijo ‘mentirosa, te voy a hacer meter presa’ (…) Lo tenía parado al lado mío cuando declaraba (…) Por mis hijos, le juro que no tuve ningún conocimiento, ningún indicio (de los abusos a la niña). Nunca hablé con la madre de Florencia. Nunca la cité. Y al padrastro menos lo conocía”, aseveró.

La denunciante también refirió que después, cuando la citaron al Juzgado Penal 3 de San Luis, no le quedó más remedio que "seguir con el cuentito que venía de allá", en referencia, ni más ni menos, que al comentario que su alumna le había hecho a Ramírez sobre los tocamientos del padrastro.

Expresó, además, que en un momento se quedó a solas con la jueza Palacios, a quien le manifestó que había declarado antes bajo amenaza, y que la letrada no le creyó.

"Las audiencias nunca fueron tomadas por la Policía. Fueron en el ámbito de una fiscalía de Mendoza, y tomadas por un fiscal de esa provincia, y acá en San Luis, en el Juzgado Penal 3, y en el Juzgado de Familia, por la jueza de ese fuero", detalló refutando los dichos de la maestra. "En ese contexto, reposamos en la absoluta tranquilidad de haber obrado en el marco de la más estricta legalidad", dijo la magistrada.

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