Judiciales Andrés Di Césare
Fundamentos de un fallo polémico

Para los jueces no se pudo probar la relación de pareja del caso Julieta González

Por UNO

Este miércoles se dieron a conocer los fundamentos que inspiraron la condena a 18 años de prisión a Andrés Di Césare (26) como autor del crimen de Julieta González (21). En el escrito, los magistrados explicaron por qué
se trató de un homicidio simple y descartaron los agravantes del vínculo.

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Es que, para el Tribunal no se logró probar la relación de pareja y la existencia de violencia de género. Sin embargo, el escrito de Jorge Coussirat, al que adhirieron Alejandra Ratto y Mauricio Juan, manifiesta que no existen dudas sobre la autoría del crimen.

A partir de lo expuesto por los jueces, quedó comprobado que la joven falleció "por traumatismo cráneo encefálico y asfixia por estrangulamiento". También estableció que la muerte se produjo entre las 19 del 21 de septiembre de 2016 y las 7 del 22 de septiembre.

Con respecto al pedido de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos y el abogado querellante Juan Riffo para que el joven fuera condenado como autor de homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, el tribunal decidió no compartir esta visión.

"Se hace indispensable establecer como punto de partida aceptar como principio rector que no toda relación hombre-mujer es relación 'de pareja' ni todo homicidio cuya víctima sea una mujer es 'violencia de género'", comenzó detallando Coussirat.

Tras este preámbulo, el juez consideró que la relación que mantenían era sólo ocasional y sexual y, agrega, que tanto González como Di Césare mantenían relaciones sentimentales con otras personas.

"La relación entre la víctima y el acusado se produjo según lo probado más allá de toda duda, entre el 26 de agosto de 2016 y el 21 de septiembre de 2016. Ahora bien, ¿qué pruebas hay en lo referido a la naturaleza, consistencia y profundidad de esa relación? Pues bien, en ese corto período de tiempo puede darse por cierto que han salido en algunas ocasiones sin poder precisar cuántas. Además, según la prueba instrumental ha habido contactos telefónicos y por whatsapp de los que no puede de ninguna manera inferirse una relación de noviazgo o de 'pareja'. Digo esto porque el acusado ha afirmado que sólo salían a tener sexo y que tanto él como ella habían dejado en claro que tenían novia y novio respectivamente. Esto concuerda con los dichos de Franco Morán que afirmó que mantuvo noviazgo con Julieta hasta fines de agosto. A su vez, de acuerdo a la normativa legal existente, así como también en la búsqueda de una mayor flexibilidad… dentro de una interpretación sistemática de la norma… para que se configure la relación de pareja debe existir cierta singularidad, notoriedad y estabilidad entre los miembros de la misma. Por otra parte, en abono de la naturaleza de la relación, según lo acreditado en autos, Julieta por esos días no sólo salía con el encartado sino coetáneamente también con Morán, su pareja en ese entonces, y también mantenía encuentros con Crotta y con Piezzi", indica el escrito.

También el Tribunal dio lugar a que la relación entre ambos se mantenía en secreto para descartar el agravante de género. Además especifica que no se tuvo en consideración la versión de la madre de la víctima. 

"Amén de ello y como ya señalé la relación entre Di Césare y Julieta González era mantenida en secreto o cuando menos sin publicidad alguna. En este sentido puntualizo que descreo de las afirmaciones de Susana González en lo atinente a una relación de novios, debido a que en momento alguno mencionó al acusado como una de las personas que podían saber algo respecto a la desaparición de su hija. Además, Julieta nunca contó a sus amigas de la presunta relación. Ya he dicho también que, como hacía con sus otras amistades, les pedía que la dejasen a cierta distancia de su casa, lo que contribuía al secreto. En el mismo sentido puntualizo que en aquella última llamada mantenida entre madre e hija el 21 de septiembre a las 19.02, Julieta le ocultó a su madre que se encontraba junto a quien según Susana González era su novio", indica.

No menos polémico es el párrafo destinado a describir a Julieta González como  "decidida, independiente y de personalidad extrovertida y acostumbrada a relacionarse fácilmente". Esto, según el juez, provoca que no se haya podido probar "la existencia de una situación de vulnerabilidad" que justifique la violencia de género.

Continuando esta línea tampoco consideraron que se tratara de un femicidio ya que "esa muerte debe producirse en condiciones tales que permitan afirmar más allá de toda duda que ha ocurrido en una situación de vulnerabilidad de la mujer, en una relación de desigualdad de poder y por el hecho de ser mujer" y esta situación no se comprobó. 

El magistrado apunta que "existen dudas en cuanto a las circunstancias particulares" en que ocurrió el crimen y agrega que ambos mantenía una relación "efímera" y "superficial".

En los últimos párrafos, el Tribunal establece una serie de interrogantes que, según especifican, no se lograron resolver: "No se ha podido establecer con certeza si el acusado concurrió al encuentro final con alguna intención macabra o no. No se ha podido establecer si hubo o no discusión previa al óbito. No se ha podido establecer si el ahorcamiento se produjo antes o después de los primeros golpes que tuvieron lugar en el interior del automóvil Ford Fiesta. No se ha podido establecer si el ahorcamiento se produjo estando ya la víctima fuera del vehículo y si ello tuvo lugar antes o inmediatamente después de los golpes propinados con la piedra ensangrentada hallada al lado del cadáver, en la zona inhóspita aledaña a la cárcel de Almafuerte. Tampoco quedó acreditado el hostigamiento del cual se hizo referencia ya que se desprende de la prueba ofrecida que los llamados entre víctima y victimario fueron 32 y no 43 como se dijo al principio y que la mayoría de ellos fueron desde el teléfono de la víctima al del victimario".