Sentado a la derecha de sus abogados y con la cabeza y mirada totalmente hacia abajo, Gil Pereg, acusado de matar a su madre y tía en enero de 2019, presenció los alegatos de las partes.

Custodiado por tres penitenciarios que no le sacan los ojos de encima, el israelí de 41 años ingresó a la sala de audiencias en la mañana de este miércoles.

A pesar de la acusación de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos y de la querellante, Claudia Vélez, y bajo la mirada de todo el jurado, Gil Pereg se mantuvo callado y quieto, completamente diferente al primer día del juicio cuando debió ser sacado de la sala por no dejar de gritar "miau".

Pero hay algo que no cambió. Sigue con la misma remera roja, y bermudas negras con líneas rojas, tal cual como se lo vio el primer día de este juicio.

Si bien su actitud es tranquila, por momentos levanta la mirada, y observa al jurado con una mirada que nadie quisiera recibir.

Sobre esta conducta, algunos profesionales de la salud mental que declararon en el debate, indicaron que cuando se siente amenazado puede llegar a tener esas conductas. Algunos sostuvieron que puede ser exagerado para obtener su beneficio, y otros indicaron que es claramente una enfermedad mental.

ALEGATOS CLAUSURA JUICIO POR JURADO GILAD PEREG

La fiscal Ríos le pidió al jurado que valoraran cada prueba que se presentó durante el debate y que declaren la culpabilidad por unanimidad por homicidio agravado por matar a su madre, Phyria Saroussy, y homicidio agravado por el uso de arma de fuego con la que mató a su tía, Lily Pereg.

"Hace dos años y medio que pedimos justicia por Phyria Saroussy y por Lily Pereg", cerro Ríos.

Por su parte, la querellante, quien representa a familiares de las víctimas, aseguró que Gil Pereg mató a su madre y a su tía comprendiendo lo que hacía, y que todo el tiempo intentó desviar a la justicia.

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Vélez dijo que nunca se comportó como gato ni maulló adelante de todos los profesionales psicólogos y psiquiatras que lo entrevistaron, aunque él aseguraba que se sentía y elegía ser gato.

"Ayer declaró. Decidió ser persona y no gato. Dijo que sólo iba a contestar preguntas de sus abogados y no de la Fiscalía ni de la querella. Y respondió todo, con detalles, ubicado en todo su relato", aseguró Vélez.

"Estamos convencidos que las pruebas demuestran que cometió un asesinato de forma totalmente cruel, y que comprendía lo que hacía", expresó Vélez y le pidió al jurado que lo declaren culpable, y que los hijos de Phyria y el marido de Lily llevan dos años y medio esperando justicia.

Mientras tanto, el defensor del israelí Maximiliano Legrand repasa todas las pruebas y testimonios que indicaron que Gil Pereg es una persona con una enfermedad mental y que no podría ser imputable: "Lo dijo el psiquiatra forense Castex, una persona puede ser capaz civilmente, pero puede ser inimputable".

Luego de los alegatos el jurado pasará a deliberar y no podrán salir hasta que no lleguen a un veredicto, o en el peor de los casos, se estanquen.