Un empleado municipal fue condenado a diez años de cárcel en un expediente de abuso sexual en Maipú. El hombre de 57 años reconoció haber abusado sexualmente a dos sobrinas, a quienes les pagaba dinero para que guardaran silecncios sobre los hechos.

El lunes pasado se realizó un juicio abreviado donde la defensa de Julio César Jimenez y la Fiscalía de Delitos Sexuales llegaron a un acuerdo. El pacto fue que el hombre reconoció los hechos que le imputaron y acordó una pena de una década de prisión. Al fiscal le sirvió para garantizar la condena del sujeto y a la defensa para evitar que recibiera una sentencia aún mayor.

El hombre, que trabajaba en tareas de mantenimiento en la Municipalidad de Maipú, fue denunciado el 23 de marzo de 2020. El acusador fue su concuñado, de 55 años, con quien había entablado una relación de amistad e incluso es padrino de dos de los hijos del sospechoso.

Municipalidad de Maipu (1)
El hombre, acusado de abuso sexual, trabajaba en tareas de mantenimiento en la Municipalidad de Maipú.

El hombre, acusado de abuso sexual, trabajaba en tareas de mantenimiento en la Municipalidad de Maipú.

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El hombre se acercó a una dependencia judicial y relató que sus hijas, de 11 y 14 años, le habían confesado que fueron víctimas de reiterados abusos por parte de JIménez. Los hechos ocurrieron al menos desde mayo de 2018 hasta los días anteriores a la denuncia. El lugar era la casa del sospechoso, ubicada en el barrio Metrotranvía, donde las víctimas solían acudir para estar con sus primas que tiene una edad similar. Incluso el denunciante también solía acudir a la casa de su "compadre" para ver partidos de fútbol.

En ese contexto, Jiménez aprovechaba los momentos a solas con las niñas, las encerraba en una habitación y las abusaba sexualmente. Luego les pagaba 100 o 200 pesos para que guarden silencio. "Yo no se la recibía, la dejaba abajo de la almohada", relató una de las menores en cámara Gesell. El agresor también las amenazaba con mandar a sus hijos a matar al padre de las víctimas.

Dos meses después de la denuncia, Julio Jimenez fue detenido e imputado. En esa etapa incial de la investigación declaró negando los hechos y aseguró que se trataba de una venganza porque en una ocasión lo había golpeado luego de que le devolvió en mal estado una máquina hormigonera que le había prestado. Sin embargo, al quedar acorralado por las pruebas terminó admitiendo su autoría en los hechos.

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