Nueve personas sentadas en el banquillo de los acusados y 250 testigos hacen, entre otros indicadores, que el segundo juicio oral por los abusos sexuales en el Instituto Próvolo de Luján que comenzó hace 5 meses, sea el más complejo de los últimos veinte años en el Poder Judicial de Mendoza. Y que se perfile como de larguísimo aliento, a tal punto que podría llevar todo el año próximo.

Así lo manifestó el tribunal de sentencia que lleva adelante el debate contra las monjas Kumiko Kosaka y Asunción Martínez y otras siete mujeres, días después de que los familiares de las víctimas protestaran en las escalinatas de los tribunales con pancartas y cánticos para exigir rapidez y que no se revictimice a los chicos sordomudos que padecieron el horror.

Los jueces María Belén Salido, Gabriela Urciuolo y Rafael Escot dijeron públicamente, a través de un comunicado, que el caso Próvolo 2 tiene características que lo hacen de complejo desarrollo y larga duración.

Rafael Escot fue el juez técnico del primer juicio por jurados. Foto: Prensa Poder Judicial.
Rafael Escot, uno de los jueces del caso Próvolo 2.

Rafael Escot, uno de los jueces del caso Próvolo 2.

Por ejemplo, la gran cantidad de imputados y testigos y también el hecho de que se hace de modo semipresencial y a veces falle la conectividad. Para subsanar este problema y asegurar las garantías procesales y evitar posibles nulidades, el tribunal dispuso que en la sala de debates esté presente un representante de cada una de las partes.

Solo para que quede claro por qué el debate podría extenderse todo el 2022, se explicó que el juicio Próvolo 1, donde terminaron condenados dos sacerdotes y un empleado del centro educativo, tenía 3 imputados y 70 testigos y duró casi 7 meses, entre mayo y noviembre de 2019 cuando Horacio Corbacho, Nicola Corradi y Armando Gómez fueron sentenciados a 45, 42 y 18 años de cárcel respectivamente.

Ahora, el Próvolo 2 triplica la cantidad de acusados y prácticamente cuadruplica la cantidad de testigos por declarar.

Las causas que ahora se ventilan en los tribunales tienen algunas conexiones con los hechos que desencadenaron las imputaciones, el juicio Próvolo 1 y la condena a los tres hombres arriba mencionados. Esto implica que haya que ir cada tanto a lo expuesto en aquellas causas de origen.

Otro tema: los horarios. Excepto Kumiko Kosaka, detenida con prisión domiciliaria y tobillera electrónica, las otras ocho imputadas están libres. Sin embargo, no todas ellas tienen disponibilidad full time para afrontar el proceso, lo que obliga a organizar las audiencias prácticamente día a día.

Muchas de las imputadas trabajan -algunas son profesionales que atienden al público y pacientes- y para cumplir con la agenda del tribunal deben rearmar sus agendas de trabajo con pacientes y clientes.

La agenda de los jueces también está recargada y ellos mismos se encargaron de hacerlo saber públicamente, lo que implica cierto malestar respecto del tratamiento que el Poder Judicial dio a otros colegas.

"Dos de los jueces titulares y los tres suplentes -que deben presenciar la totalidad del juicio- no han sido relevados de sus tareas jurisdiccionales restantes, a diferencia de lo que se dispuso al respecto en la causa Provolo I" "Dos de los jueces titulares y los tres suplentes -que deben presenciar la totalidad del juicio- no han sido relevados de sus tareas jurisdiccionales restantes, a diferencia de lo que se dispuso al respecto en la causa Provolo I

Que las víctimas tengan capacidades diferentes obliga al sistema a disponer de distintos dispositivos y recursos para facilitar la comunicación con el proceso, y esto también es un punto complejo así como también la calidad del audio e imagen de los videos registrados en Cámara Gesell con sus declaraciones.

Las audiencias se desarrollan de lunes a viernes por la mañana; los sábados, domingos y feriados el proceso está detenido.

Durante las tardes se resuelven incidentes y organizan las futuras jornadas del debate.

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