Desaparecieron testigos que lo vinculan a un crimen pero lo seguirán investigando

Por UNO

Nicolás Omar Jaime se encuentra en una especie de limbo judicial. Estuvo preso varios meses acusado de cometer un crimen en el oeste de Ciudad y recuperó su libertad por falta de pruebas pero pidió dejar de ser investigado y se lo negaron.

Desde mediados del mes pasado, el joven imputado por el asesinato de Brian Gabriel Bullones (22) volvió a las calles. La jueza Nancy Lecek decretó el cese de la prisión preventiva.

Había sido el propio fiscal de la causa, Gustavo Pirrello, quien pidió esa medida. Sucede que desaparecieron de la provincia los dos testigos claves que lo señalaba como el asesino.

Se trata de un amigo de la víctima fatal que presenció el ataque y en una primera declaración dijo que el Omar había efectuado el disparo, pero luego se volvió a presentar ante las autoridades y se retractó.

El otro es un joven que aseguró que tras el ataque buscó en una moto a la madre de la víctima fatal para llevarla al lugar del hecho. En ese trayecto le transmitió que Jaime había cometido el asesinato.

En esa audiencia ante la jueza Lecek, la defensa fue por más y pidió el sobreseimiento del imputado, lo cual fue rechazado. Pero luego insistieron en una instancia superior.

Este viernes, el juez Mauricio Juan volvió a rechazar la desvinculación de Jaime del expediente. El joven continuará investigado pero fuentes judiciales aseguraron que es fundamental ubicar a estos testigos para llegar a elevar la causa a juicio.

Venganza narco

Gabriel Bullones fue ultimado el 2 de abril de 2018 frente a la playa San Agustín, en la zona conocida como La Favorita. La víctima caminaba por el lugar cuando una persona en un vehículo comenzó a efectuar una serie de disparos contra su humanidad. Uno de los proyectiles quedó alojado en su cabeza, por lo que fue internado en el Hospital Central, donde murió tres días después.

Según declaró el propio padre en el expediente, se trató de una venganza narco. El progenitor era consumidor de estupefacientes y tenía una deuda con la Banda de los Rojassindicada por manejar el narcomenudeo en esa zona del oeste capitalino.

Los investigadores sostienen que Jaime pertenecía a esa facción y había tiroteado algunas veces la casa del hombre e incluso le había advertido que iba a matar a su hijo.

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