Crónicas de la Infamia: "Operativo Mayo 1978" - Capítulo IV

Por UNO

*El siguiente relato fue extraído del expediente del noveno juicio por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar*

"Usted no vio nada". "Esto se trata de una guerra, donde se mata y se muere". "Yo me haría la idea de que su hijo y su marido están muertos". Están son algunas de las frases que escuchó la familia de Gustavo y Mario Camín, en la incesante búsqueda de este padre y su hijo que fueron desaparecidos en mayo del '78.

Él tenía 68 años, había militado por más de dos décadas en el Partido Comunista y era ingeniero. De tal palo, tal astilla. Su hijo, de 28, también era ingeniero -aunque eléctrico- y era afín a la Juventud Peronista.

Este último fue el primer apuntado por los militares esa noche del 22 de mayo. Mario estaba en la casa de su novia cenando. Como todos los días, se dirigió luego hasta la Universidad Técnica Nacional. Llegó en su coqueto Renault 6. Cursó una materia. Se dispuso a retirarse. Pero nunca más apareció.

Cuando se subía a su acogedor auto, otro vehículo más robusto lo encerró. Eran cuatro personas, todas de civil. Dos se subieron a su auto con él y lo obligaron a manejar en dirección al centro.

Allí, en un departamento en calle Patricias Mendocinas, su padre estaba terminando su trabajo diario. Solía alternar entre la ciudad de Jáchal, en San Juan, y Mendoza. Ahora estaba allí. Ellos lo sabían. Tal vez los secuestradores dejaron a padre e hijo abrazarse antes de trasladarlos camino a la incertidumbre.

La novia de Mario fue la última en verlos. En la puerta del Departamento de Informaciones 2, que décadas después sería rebautizado como el centro clandestino D2. Sabiendo lo que pasaba, fue a buscar a su pareja y lo vio ingresar en un vehículo, sentado en la parte trasera.

De allí en más, todo fue incertidumbre. Que estaban en La Plata. Que estaban en Córdoba. Que habían muerto. Probablemente, aquel sargento de la Brigada de Infantería de Montaña que le contestó a la pareja y madre de los hombres fue el más certero: "Esto se trata de una guerra. En la guerra se mata y se muere. Yo que usted, me haría la idea de que tanto su hijo como su marido están muertos".

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