La investigación por el asesinato de Sebastián Prado (36), sin duda una de las muertes por hechos de inseguridad más conmocionantes de la última década, está a pasos de ser ventilada en un juicio por jurado. Pero este lunes, el testigo clave de la causa fue condenado por otro asesinato a prisión perpetua.
Lucas Ezequiel Orozco Espejo (25) recibió la máxima pena que contempla el Código Penal tras realizarse un juicio abreviado por el homicidio de José Federico Álvarez (70), ultimado en un asalto en los primeros días del año pasado -ver más abajo-.
Fue curioso que el joven decidiera resolver su situación legal en un juicio abreviado ya que el delito por el que estaba imputado sólo contempla la pena de prisión perpetua por lo que no podía recibir ningún beneficio en su escala penal.
Sucede que Orozco confesó dos veces haber cometido el crimen de Álvarez. Con el proceso abreviado logró evitar ser juzgado por un jurado popular y, según trascendió, incluso quiso terminar el trámite rápido por las constantes amenazas que recibe dentro del penal.
Fuentes judiciales detallaron que esto último está vinculado a Jonathan Marcos Morales Nievas (32) e Ismael Andrés Pipi Merlo (32). Es que cuando Orozco confesó el crimen de Álvarez aseguró que lo cometió junto a Morales.
Investigaciones cruzadas
Sebastián Prado, un traumatólogo de 36 años que era jefe de esa especialidad en el Hospital Central, se encontraba el 6 de septiembre de 2013 sacando un auto de su domicilio ubicado en el callejón Gomara, en la Sexta Sección. Fue abordado por dos delincuentes que quisieron asaltarlo. El hombre se resistió porque arriba del vehículo estaban su esposa y sus hijos. Terminó con tres disparos que acabaron con su vida.
Con la declaración de un testigo, Johnny Morales y Pipi Merlo fueron detenidos tres semanas después. Sin embargo, el primero de ellos aportó una firme coartada: el día del hecho se encontraba trabajando en un bar. Esa versión fue avalada por el dueño del comercio. Ambos quedaron libres y la causa entró en un pantano hasta enero de 2018.
El 5 de ese mes, José Federico Álvarez fue ultimado tras un asalto en una finca donde vivía en Colonia Segovia, Guaymallén. Por el hecho fue detenido Orozco junto a su pareja. El hombre confesó haber actuado con Morales. La mujer terminó sobreseída en la causa.
