Un preso fue condenado este jueves a 9 años de prisión por una tortura en Almafuerte que ocurrió a mediados de 2017. La víctima, otro recluso que recién ingresaba a ese penal de Cacheuta, fue confundido con un soldadito narco, lo golpearon y hasta le tatuaron frases y penes en el rostro.

El juicio contra Luis Alberto Correa comenzó el lunes pasado e ingresó en la recta final este jueves con la etapa de alegatos. El primer turno fue para el fiscal de Homicidios y Violencia Institucional, Carlos Torres, quien solicitó una pena de 10 años de prisión por el delito de torturas. Por su parte, el defensor oficial Martín Lucero pidió la absolución del hombre. El juez David Mangiafico se tomó un cuarto intermedio y a la tarde se conoció el veredicto.

Seguir leyendo

La investigación contra Luis Alberto Correa se suma a las condenas de otros reclusos que se dieron en un juicio anterior. Sergio Fabián López recibió 12 años de cárcel, David Federico Rodríguez y Orlando Pallerez Pizarro fueron sentenciados a 10 años, en tanto que Cristian Fabián López, Lucas Albornoz, Cristian Ariel Fuentes y Franco Escalante Guevara tuvieron una condena de 8 años. Lógicamente, en todos los casos se unificaron con los años que ya estaban cumpliendo por otros delitos dentro del penal.

Al expediente le resta realizar un tercer juicio donde se juzgará a dos penitenciarios por presunta complicidad en la tortura en Almafuerte. Uno de ellos es Diego Ledesma y Daniel Durán, quien era subdirector del establecimiento de Cacheuta en esa época. De hecho, este último y varios de los presos que fueron condenados también están vinculados a un expediente penal por otro caso similar.

penal almafuerte cacheuta.jpg
La tortura en Almafuerte ocurrió a fines de 2017.

La tortura en Almafuerte ocurrió a fines de 2017.

Preso tatuado

El 3 de abril de 2017, un preso por una causa de robo fue trasladado del complejo San Felipe al penal de Almafuerte. No había estado ni una hora dentro del establecimiento de Cacheuta cuando fue atacado por un grupo de internos que lo confundieron con un soldadito de la narcotraficante del oeste de Godoy Cruz, Sandra Jaquelina Vargas. "Soy fiel a la Yaqui", "López", dibujos fálicos y otros garabatos le tatuaron los agresores en su rostro, cuello y pecho. Además lo golpearon y lo quemaron con cigarrillos. Una pericia constató 43 lesiones entre heridas cortantes, esquimosis y tatuajes

La víctima recibió la prisión domiciliaria tras el brutal ataque y fue sometido a varios tratamientos con láser para borrar los tatuajes que le hicieron los otros internos.