En los próximos días se definirá si un agente penitenciario deberá enfrentar un juicio donde se buscará determinar si fue cómplices de la tortura en Almafuerte que en junio de 2014 sufrió un preso por parte de otros reclusos.

El agente Gabriel Ernesto Ochoa (41) intentó evitar llegar hasta esta instancia- Su abogado, Antonio Carrizo, argumentó que la cuando se constituyó como defensor elevaron la causa a juicio, por lo que no tuvo tiempo para estudiar el expediente y ofrecer prueba. La jueza Dolores Ramón se tomó un cuarto intermedio para definir si el penitenciario va a juicio, tal como lo había solicitado el fiscal de Homicidios y Violencia Institucional, Carlos Torres.

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Ochoa y su colega, Ramón Fabián Cerón (37), están imputados por el delito de torturas en comisión por omisión -sabían lo que pasaba y no hicieron nada para evitarlo- por lo que arriesgan una condena de 8 a 25 años de cárcel si son encontrados culpables en el debate oral y público.

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El fiscal Carlos Torres -izquierda- investiga la tortura en Almafuerte.

El fiscal Carlos Torres -izquierda- investiga la tortura en Almafuerte.

Tortura en Almafuerte

El fiscal Torres sostiene que en la tarde del 19 de junio de 2014 un preso llamó a otro a su celda, en el módulo V del complejo Almafuerte, diciendo que tenía un mensaje de su esposa. Todo era mentira, a la víctima, que hoy tiene 41 años, comenzaron a golpearlo en patota entre 7 reclusos.

Según la acusación, los agresores le dijeron "este hierro te lo mandó Durán para que no te saqués más fotos y para que dejes de denunciar falta de asistencia médica". Justamente Dniel Durán era el subdirector del establecimiento y también tiene confirmado el juicio en su contra como instigador de la tortura en Almafuerte.

Los internos maniataron al presos y lo tuvieron retenido durante una hora y media aproximadamente. En ese lapso de tiempo le pegaron con una barreta, con un palo de escoba, lo apuñalaron y le tiraron agua hirviendo en la espalda. Mientras tanto, llamaron a su pareja y le pidieron drogas y dinero para salvar la vida del preso.

Los presos Sergio López, David Rodríguez, Cristian López, César Manzanita Pallerez, Lucas Albornoz y David Carmona admitieron haber cometido el hecho y fueron condenados en juicios abreviados -restó Gerardo Pailón Arena quien falleció antes de llegar hasta esa instancia-. Varios de ellos ya tenían penas de prisión perpetuas por asesinatos fuera del penal.

Ahora, se buscará determinar si los penitenciarios Ochoa y Cerón, que estaban encargados del módulo, hicieron la vista gorda mientras se cometía al tortura.

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