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El caso que pasó de ser un femicidio a una venganza por otro asesinato

Por UNO

El cadáver de María Gisela Villafañe (25) fue hallado el 8 de mayo pasado en Guaymallén. Hasta hace pocas semanas los investigadores creían estar ante el tercer femicidio de este año y hasta su novio fue detenido. Pero la investigación dio un rotundo giro.

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Guillermo Humberto Navia (57), quien estaba alojado en el penal y acusado del femicidio, recuperó su libertad este viernes. No por alguna maniobra de su abogado defensor, sino que fue el mismo fiscal del caso quien ordenó el cese de la prisión preventiva. El hombre estuvo cinco meses en prisión.

Es que en el último tiempo tomó fuerza una segunda línea investigativa por el asesinato de Villafañe: un asesinato en venganza. Y mucho tiene que ver en esto otro crimen.

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Investigaciones cruzadas

Fue el 20 de noviembre de 2017 cuando Diego Quispe (34) circulaba en una moto y fue atacado en el interior del barrio Cocucci, en Guaymallén. La hipótesis fiscal sostiene que dos ladrones intentaron asaltarlo, la víctima se resistió y recibió un disparo en el tórax que terminó con su vida seis días después.

La testigo clave de esta causa fue su pareja y madre de sus hijos: Gisela Villafañe. Ella circulaba como acompañante de la moto y presenció el hecho de sangre. Su declaración apuntó contra Eduardo Sosa Meza (29), quien fue detenido a fines de 2018 cuando caminaba por la galería Tonsa, en pleno centro. 

El 14 de agosto pasado se confirmó la elevación a juicio de este expediente caratulado como homicidio criminis causa -matar para ocultar el asalto-, pese a las oposiciones de la defensa de Sosa.

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Pero claro, como Gisela era la testigo principal de este expediente, luego de su asesinato comenzó a circular la versión de que había sido ultimada en venganza por su declaración. En paralelo, los investigadores detenían a Guillermo Navia, su pareja al momento del crimen.

Sin embargo, un testigo declaró ante el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello e indicó que había visto a uno de los hermanos de Eduardo Sosa salir del descampado donde apareció el cadáver de la mujer.

La confirmación de esa versión llegó con una prueba científica: un rastro de esperma hallado en la ropa interior de la joven pertenecía a Andrés Sosa Meza.

Pero éste no es el único sospechoso. La pesquisa también apunta como cómplice contra el hijo de Guillermo Navia, Humberto, quien está identificado con el entorno de los Sosa Meza.

Humbertito y Andresito, tal como les dicen en su entorno, fueron detenidos semanas atrás por otras causas pero en los próximos días quedarán a disposición del fiscal Pirrello. Se espera que sean imputados por homicidio criminis causa, ya que la nueva hipótesis sostiene que mataron a Villafañe de un piedrazo en la cabeza para garantizar la impunidad de Eduardo Sosa y para ocultar que abusaron sexualmente a la mujer antes de quitarle la vida.

Si faltaba algo para desacreditar el presunto femicidio que había cometido Guillermo Navia, el primer detenido del caso, es que la persona que declaró que el hombre mató a su pareja es justamente una hermana de los Sosa Meza. De esta forma, este hombre que hoy recuperó su libertad va camino al sobreseimiento.

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