Judiciales Facturas truchas
Millonaria estafa

Caso Facturas Truchas: condenaron a los cabecillas de la banda a 7 años de cárcel

Por UNO

Los dos cabecillas de la banda mendocina que realizó y vendió facturas truchas durante varios años en todos los puntos de país, logrando una estafa a AFIP que supera los $260 millones, fueron condenados en la tarde de este miércoles.

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Pablo Gabriel Prete y Sergio Arturo Delfino fueron sentenciados a 7 años y medio y 7 años de prisión, respectivamente, como jefes de una asociación ilícita fiscal. El Tribunal otorgó la misma pena que había solicitado la fiscal María Gloria André.

En tanto que el resto de los 27 señalados como punteros de la banda -se encargaban de vender las facturas apócrifas a empresas- también fueron encontrados culpables:

  • José Meli, Eduardo Evans y Armando López: 5 años de prisión
  • Julián Bustelo, Alejandro Fernández, Élida Mamy, Ramón Manrique y Víctor Paz: 4 años y 3 meses de prisión
  • Marcela Canzonieri, José Luis Canzoniei, Agustina Fradusco, Mario Perucho, Matías Romano, Raúl Villarreal, Federico Salias, Sergio Carletti, Carlos Delfino, Ana Mosca, Mata Villafañe, Omar Medina, Ernesto Romano, Elías Hakim, Francisco Ruiz, Marcelino Marecrou, Marcelo Pérez, Adolfo Rivero y Marcelo Calderón: 3 años y medio de prisión.

Megainvestigación

Una llamada anónima desató la investigación fiscal a mediados de 2015. De esta forma se desbarató una banda que al menos desde 2008 había emitido miles de facturas apócrifas totalizando una estafa a la AFIP valuada en $260 millones -aunque consideran que el monto es ampliamente superior-.

Según la tesis fiscal, la organización era liderada por Prete y Delfino, cuyo objetivo era elaborar facturas truchas que luego se las vendían a través de punteros a empresas. Al menos mil empresas eran las que compraban los documentos con los cuáles generaban su crédito fiscal ante AFIP.

Existías dos modalidades para realizar los comprobantes. Una era tomar una factura real de algún comercio que los estafadores escaneaban y luego modificaban sus datos con un software de edición de imágenes.

La segunda mecánica era buscar personas insolventes -generalmente cuidacoches- a quienes les pagaban una suma única de dinero para inscribirlos en AFIP y utilizar esas sociedades fantasmas para emitir las facturas.

¿Cuál era la ganancia? Del IVA que los compradores de la facturas obtenían como crédito fiscal un 20% era para los punteros de la organización y otro porcentaje para los cabecillas de la banda.

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