En un principio quiso demostrar que cometió un asesinato en Agrelo, Luján de Cuyo, porque intentaba defenderse. Pero su teoría se fue cayendo a pedazos y ahora terminó con una condena de casi una docena de años de cárcel.

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En poco más de tres meses el fiscal Carlos Torres logró esclarecer el asesinato de Rubén Iván Arias (34). Tal es así que el único sospechoso en la causa, Pedro Jesús Centeno (34), decidió ni siquiera pasar por un juicio convencional.

El hombre asumió ser el autor de los disparos fatales y acordó una pena de 11 años y 6 meses de prisión, la mínima que contempla la Ley por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Así fue la sentencia que firmó este miércoles el juez Gabriel Bragagnolo.

En la tarde noche del 23 de mayo pasado, en Luján de Cuyo ningún habitante de Agrelo dejaba de hablar del asesinato de Rubén Arias. El humilde barrio Tierras Vivas fue el escenario de una feroz pelea que protagonizó Centeno contra Arias y otro sujeto.

Según la reconstrucción del caso, el ahora homicida estaba cansado de que le robaran elementos. Lo último que le habían sacado fue la carpa con la que cubría su camión que utilizaba para trabajar.

La riña terminó cuando Centeno sacó un arma de fuego y comenzó a los disparos. Rubén Arias, padre de dos hijos, recibió un tiro en el pecho que le terminó quitando la vida a los pocos segundos. El otro sujeto también recibió un impacto en su brazo y se salvó de milagro.

En un principio de la pesquisa, la defensa del atacante quiso plantear una versión de legítima que finalmente no fue avalada por las pruebas del caso. En ese caso, el autor de los disparos fatales hubiera recuperado su libertad.