Este lunes comenzó un nuevo juicio por jurados, probablemente el último del año en Mendoza. Se trata del femicidio de una mujer ocurrido en San Martín y tiene la particular característica que el único sospechoso admite haber cometido el hecho.
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José Llanos Martínez (21) se sentó en el banquillo de acusados enfrentando un proceso que sin lugar a dudas lo dejará preso por un largo tiempo. El debate se centrará en la pena que recibirá su contra.
Esto quedó en evidencia en los alegatos iniciales. La postura de su abogado defensor, Lautaro Brachetta, no fue discutir su autoría en el femicidio de Gregoria Carlos Flores (32): "Nosotros no negamos el hecho si no que discutimos la circunstancias".
Sucede que Llanos está imputado por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, delito que prevé la pena única de prisión perpetua. Pero existe un inciso del Código Penal que baja la escala penal de 8 a 25 años cuando haya circunstancias extraordinarias de atenuación.
"Por la incidencia en la psiquis de Llanos quedó probado que es difícil que haya tenido una conducta distinta a la que asumió", dijo el abogado en referencia a celos y mensajes con un amante que habría hallado en el teléfono de la víctima fatal.
Por su parte, el fiscal Oscar Sívori nominó al caso como "la lapidación, porque Gregoria fue muerta a ladrillazos". "Es tan cruel que lo único que puede esperar una víctima de lapidación es que le peguen en la cabeza y la maten", agregó, asegurando que el crimen estuvo motivado por celos.
El abogado querellante Juan Rossello se sumó a esa postura: "Este hombre golpeó en la cabeza a Gregoria quince veces con un ladrillo, la ahorcó con una campera y la enterró".
La jornada continuó con la toma de testimonios y está fijado que este jueves finalice con los alegatos finales, la deliberación, el veredicto del jurado popular y el dictado de sentencia.
El hecho
El 16 de febrero de 2018, Gregoria Flores fue vista por última vez con vida en las inmediaciones de una finca ubicada en la localidad de Tres Porteñas. Allí vivía con su pareja, el joven Llanos. Ambos eran oriundos de Bolivia pero hacía un tiempo que estaban radicados en el Este provincial.
Ante la creciente preocupación, los hermanos de la mujer hicieron una denuncia por averiguación paradero. En paralelo, Llanos escapó hacia su país natal el 21 de febrero. Sin embargo, siete días después volvió a Mendoza, se juntó con sus padres y les confesó que Gregoria Flores estaba muerta porque se escribía con su expareja.
Los progenitores del sospechoso lo llevaron a una comisaría donde ratificó sus dichos y hasta detalló el lugar donde le había enterrado. Es así que fue hallado el cadáver y el sujeto quedó detenido.
