Crimen de la empresaria del Este

El acusado de matar a Ivana Milio pidió que le den el dinero que había en la casa

Julio Mendoza (33), el hombre que está siendo juzgado por el femicidio de la empresaria sanmartiniana Ivana Milio (46), le pidió a la Justicia que le entregue el dinero que estaba en la casa de la víctima.

El pedido se hizo público durante las jornadas del primer juicio por jurado que se está desarrollando en San Martín y por la que ya desfilaron la totalidad de los testigos, quedando solo pendiente para la jornada del viernes los alegatos, la deliberación del jurado y el veredicto final.

La noche del 28 de octubre de 2018, después de que Renata (15), la hija menor de Ivana, descubriera el cuerpo sin vida de su madre tendido en el dormitorio principal de la casa familiar, personal de la Policía Científica ingresó al lugar para realizar un relevamiento completo.

Además de inspeccionar el cadáver con el rostro completamente desfigurado por los golpes, de levantar una gran cantidad de huellas dactilares, plantares, tomar muestras de la gran cantidad de manchas de sangre que estaban en el piso, las paredes e incluso el cielorraso, también encontraron en un placard (que tenía las puertas abiertas) un total de $24.175 y U$S1.807.

Ese dinero fue depositado en una cuenta judicial del Banco Nación y Julio Mendoza (quien tenía 32 años al momento del asesinato), desde la cárcel, reclamó a través de su abogado que le entreguen esa suma.

La solicitud llamó la atención ya que siendo Ivana una importante empresaria y siendo Mendoza un empleado metalúrgico que al 28 de octubre aún no había cobrado su salario, el sentido común indicaría que ese dinero era, al menos en gran parte, propiedad de la víctima y no de quien está acusado de asesinarla.

Pero, además, también el pedido de Mendoza juega en su contra porque permite probar algunos puntos.

El primero es que Mendoza reconoce de esta manera que convivía con Ivana Milio y, por lo tanto, el femicidio quedaría probado como agravante de la figura penal del homicidio.

El segundo es que se descarta así que el asesinato hubiera sido cometido en las circunstancias de un robo.

El tercero es que se puede presumir que Mendoza escapó del lugar del hecho con tanta urgencia que no recordó llevarse el dinero.

El miércoles una psiquiatra del Cuerpo Médico Forense que declaró en el juicio, estimó que Mendoza cometió el crimen con una alcoholización "de grado 2" y que "durante el acto su parte racional estaba disminuida o abolida".

La profesional sostuvo que este grado de alcoholización no le impidió conducir un auto, ya que este es un acto que se realiza en forma prácticamente automática.

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La secuencia

El crimen se produjo en la casa del barrio Solares del Centro, que Ivana había construido varios años antes de conocer a Mendoza.

El ataque comenzó en un jardín interno de la casa. Supuestamente allí estaba la pareja bebiendo alguna cerveza, cuando Mendoza comenzó a golpear a Ivana.

La mujer habría intentado escapar y buscar algo con qué defenderse y corrió a la cocina. Mendoza la siguió golpeando allí.

Ivana corrió a la cochera e intentó subir a su auto, pero Mendoza la agarró y se la llevó de allí, arrastrándola.

La condujo por el pasillo hacia la habitación principal. Allí el asesino descargó toda su furia y le destrozó la cara a golpes. Arrancó un televisor led de 32 pulgadas que estaba colgado en la pared y la golpeó en la cabeza con él. Ivana quedó tendida sin vida en el suelo.

El agresor le tiró unas ropas sobre el cuerpo, como tapándolo, y escapó del lugar en el auto Ford Focus de la víctima, que luego abandonó en Alto Verde, cerca de la casa de una ex novia de él, a la que había ido a buscar esperando que le dieran refugio.

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