Desde el 19 de junio de 2009 hasta este 30 de agosto de 2019. Ese lapso de tiempo demoró la Justicia en ponerle punto final a la investigación contra tres policías por la muerte de un joven que había sido aprehendido en una comisaría ubicada en San Carlos.
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Elías Miranda -subcomisario al momento del hecho-, Gerardo Poblete -oficial- y Antonela Marcotrigiano -oficial- terminaron absueltos en la tarde de este viernes, tal como habían solicitado sus abogados defensores.
El Tribunal entendió que no tuvieron ningún tipo de responsabilidad en la muerte de Gustavo Silva, un joven de 18 años que se quitó la vida a los pocos minutos de ingresar al calabozo.
Antes del fallo, el jefe fiscal del Valle de Uco, Javier Pascua, coincidió con la absolución de Miranda pero reclamó para los dos oficiales una condena a 2 años de prisión en suspenso y 5 de inhabitación para ejercer cargos en las fuerzas. Todo esto bajo la calificación de homicidio culposo.
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Por su parte, los abogados defensores solicitaron la absolución de sus clientes. En el caso de Marcotrigiano y Poblete por obediencia debida, es decir, que se limitaron a cumplir las órdenes de su superior -el subcomisario Miranda-.
Lo cierto es que los jueces Laura Guajardo, Eduardo Martearena y Diego Lusverti terminaron absolviendo a los tres acusados y en cinco días hábiles difundirán los fundamentos de este fallo.
El caso
En la madrugada del 19 de junio de 2008, un altercado entre Gustavo Silva y su expareja tuvo lugar en las inmediaciones del domicilio de la chica, en la localidad de La Consulta. Los familiares dieron aviso al 911 y el joven fue trasladado a la Comisaría 41.
El muchacho fue derivado al calabozo donde, a los pocos minutos, apareció ahorcado con un cordón. Si bien el jefe de la seccional, el subcomisario Miranda, intentó reanimarlo, fue en vano.
En el fuero civil, la familia del fallecido recibió una millonaria indemnización por el hecho. En el ámbito penal, la causa llegó a juicio con los tres policías acusados, básicamente entendiendo que antes de dejar en la celda al aprehendido deberían haberle quitado todas las pertenencias con las cuales se podía autolesionar.



