El horóscopo chino revela para este viernes 13 de febrero de 2026 las predicciones para todos sus signos zodiacales, correspondientes al Año de la Serpiente de Madera, esperando el inicio del Año del Caballo de Fuego, que comenzará formalmente el próximo 17 de febrero de 2026.
Astrología china
Consulta el horóscopo chino de hoy viernes 13 de febrero
El horóscopo chino tiene preparadas estas predicciones para todos los animales del zodiaco oriental correspondientes al día de hoy
Consulta el horóscopo chino de hoy viernes 13 de febrero
- Rata (1936, 1948, 1960, 1972, 1984, 1996, 2008, 2020): la mañana comienza con una sensación de cautela que no es miedo, sino atención. A lo largo del día, observar antes de actuar evita malentendidos. En la tarde, una decisión tomada con calma rinde mejor de lo esperado. Al anochecer, se confirma que no apurarse fue acertado. El día termina con confianza en el propio criterio
- Búfalo o Buey (1937, 1949, 1961, 1973, 1985, 1997, 2009, 2021): el día arranca con firmeza tranquila. Durante la mañana, esa actitud contagia estabilidad a otros. En la tarde, una demanda extra se resuelve sin tensión. Al caer la noche, el cuerpo acusa cansancio justo. La jornada concluye con sensación de trabajo bien sostenido
- Tigre (1938, 1950, 1962, 1974, 1986, 1998, 2010, 2022): la mañana trae impulso y cierta impaciencia. A lo largo del día, controlar reacciones evita conflictos innecesarios. En la tarde, elegir una respuesta más medida cambia el clima. Al anochecer, la energía se siente más limpia. El cierre deja autocontrol fortalecido
- Conejo (1939, 1951, 1963, 1975, 1987, 1999, 2011, 2023): el día se abre con sensibilidad marcada. Durante la mañana, una palabra ajena impacta más de la cuenta. En la tarde, relativizar alivia la carga. Al caer la noche, la emoción se acomoda. La jornada termina con equilibrio recuperado
- Dragón (1940, 1952, 1964, 1976, 1988, 2000, 2012, 2024): la mañana despierta ganas de avanzar fuerte. A lo largo del día, no todo acompaña ese ritmo. En la tarde, ajustar expectativas evita frustración. Al anochecer, el empuje vuelve de forma más realista. El día termina con dirección clara
- Serpiente (1941, 1953, 1965, 1977, 1989, 2001, 2013, 2025): el día comienza con mirada atenta. Durante la mañana, se detecta un gesto revelador. En la tarde, no es momento de exponerlo. Al caer la noche, guardar esa información resulta prudente. La jornada concluye con ventaja silenciosa
- Caballo (1930, 1942, 1954, 1966, 1978, 1990, 2002, 2014, 2026): la mañana llega con inquietud física. A lo largo del día, moverse ayuda a ordenar la cabeza. En la tarde, una actividad concreta canaliza energía. Al anochecer, el cansancio es agradable. El cierre deja sensación de descarga completa
- Cabra (1931, 1943, 1955, 1967, 1979, 1991, 2003, 2015, 2027): el día arranca con necesidad de comprensión. Durante la mañana, no todos responden como se espera. En la tarde, aceptar esa diferencia trae alivio. Al caer la noche, la sensibilidad se estabiliza. La jornada termina con madurez emocional
- Mono (1932, 1944, 1956, 1968, 1980, 1992, 2004, 2016, 2028): la mañana propone intercambios dinámicos. A lo largo del día, una reacción inesperada obliga a recalcular. En la tarde, cambiar de estrategia mejora el resultado. Al anochecer, el clima se distiende. El cierre deja aprendizaje social incorporado
- Gallo (1933, 1945, 1957, 1969, 1981, 1993, 2005, 2017, 2029): el día comienza con foco en pendientes. Durante la mañana, ordenar prioridades aclara decisiones. En la tarde, se resuelve más de lo previsto. Al caer la noche, el cansancio es satisfactorio. La jornada concluye con sensación de productividad real
- Perro (1934, 1946, 1958, 1970, 1982, 1994, 2006, 2018, 2030): la mañana trae una expectativa emocional concreta. A lo largo del día, esa expectativa se ajusta a la realidad. En la tarde, aceptar límites ajenos calma tensiones. Al anochecer, el ánimo se serena. El cierre deja equilibrio interno
- Cerdo (1935, 1947, 1959, 1971, 1983, 1995, 2007, 2019): el día se abre con ganas de disfrutar sin apuro. Durante la mañana, una obligación irrumpe. En la tarde, cumplirla sin queja libera espacio. Al caer la noche, el disfrute vuelve sin culpa. La jornada termina con sensación de merecimiento




