Angustiada por Matilda

El drama de Luciana Salazar en cuarentena: "Mi empleada no podía quedarse y yo con mi hija sola me moría"

Por UNO

Alejada de los medios por miedo al coronavirus, Luciana Salazar se fue a vivir con sus padres a su mansión de Nordelta sin embargo, la modelo se mostró muy angustiada por la vida de su hija Matilda durante la cuarentena.

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En diálogo en La Once Diez, Luli sostuvo: "La veo a mi gorda, cuando yo estaba por irme al canal, me agarraba con desesperación y llanto de que quería salir, me decía ‘vamos, mamá, vamos’ y a mí me angustia. Quiere ver a otros nenes, mi mamá la llevó a un súper y dice que cuando vio a otra nena se desesperó como si estuviera en Disney".

Por tal motivo, descubrió que Matilda “está haciendo caprichos que nunca hizo antes, yo veo su proceso. Trato de distraerla, de que disfrute, que no se angustie, que no vea nada de violencia. Ella no tiene mucha conciencia de lo que pasa, pero trato de tenerla en un ámbito de amor, de diversión, que además del juego físico pinte, dibuje”.

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A su vez, Luciana Salazar indicó que “por suerte me enteré unos días antes de que iban a tomar la medida de la cuarentena y me pude adelantar a quedarme con mis papás, de instalarnos todos en la casa que tengo en Nordelta, porque mi empleada tampoco se podía quedar y yo sola con mi hija me moría”.

“Así que desde todo punto de vista fue la mejor elección, mis papás me ayudan, mi mamá le juega y se divierte un poco Matilda que es muy solita porque no tiene hermanos”, resaltó y confesó que “no me sentí muy afectada al principio, sé que hay gente que la está pasando muy mal de verdad, y me angustiaba pensar en un país quebrado”.

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