Una oleada de visitantes internacionales que intentaban entrar a Estados Unidos desde otros países se les denegó la entrada en los puestos de control fronterizos, lo que derivó en deportaciones a sus países de origen, en algunos casos fueron días o semanas de detención. Estas situaciones hacen crecer el temor a la hora de viajar a ese país.
Viajar a Estados Unidos: todo lo que hay que saber
Lo que hay que saber sobre los visados de viaje y los derechos de los visitantes internacionales que entran en Estados Unidos
The New York Times en un informe aclara las distintas situaciones al viajar a Estados Unidos, para tener en cuenta y estar bien informados.
La entrada y salida de Estados Unidos
Las personas que deseen entrar en Estados Unidos y no sean ciudadanos estadounidenses deben tener un pasaporte válido que no caduque en un plazo de seis meses. La mayoría de las personas necesitan un visado o, para los ciudadanos de los países que participan en el acuerdo de viaje sin visado, un Sistema Electrónico de Autorización de Viaje, conocido como ESTA.
El ESTA se solicita por internet presentando una foto (o escaneado por computadora) de un pasaporte válido, así como una dirección de correo electrónico, domicilio, número de teléfono y contacto de emergencia.
En el caso de los ciudadanos de países que no forman parte del programa de exención de visados, la mayoría de los controles para la obtención de visados se realizan en los consulados de los países de origen de los visitantes.
El visado —o la autorización— es solo un documento de entrada para llevar a la gente al aeropuerto o a una frontera terrestre, no garantiza la entrada en Estados Unidos. Una vez que el viajero llega, tiene que demostrar que tiene intención de utilizar el visado como se le indicó.
Los funcionarios de migración harán preguntas rutinarias, normalmente sobre el motivo de la visita, la duración de la estancia, dónde piensan alojarse y qué planean hacer. Los visitantes pueden ser llevados a una segunda ronda de interrogatorios, más larga y detallada.
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Visados más comunes
Estados Unidos tiene tres categorías de visados para visitantes no migrantes:
- Visado de visitante para quien desee entrar temporalmente por motivos de negocios, conocido como B-1.
- Visado de turismo, conocido como B-2.
- Visado combinado para ambos fines: un B-1/B-2.
Aunque los visados en sí son válidos hasta por una década, los visitantes solo pueden permanecer en el país seis meses como máximo.
Los viajeros con estos visados de turista no pueden estudiar, trabajar en un empleo fijo, realizar actuaciones remuneradas, llegar como miembro de la tripulación de un avión o barco, trabajar en la prensa extranjera ni fijar su residencia permanente, según el Departamento de Estado.
Para obtener estos visados, los posibles visitantes deben completar una solicitud en línea, facilitar los documentos necesarios, como un pasaporte y una foto, y concertar una entrevista para el visado. Las entrevistas cuestan 185 dólares.
Según el Departamento de Estado, el Departamento de Seguridad Nacional y el Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos, los funcionarios “tienen autoridad para permitir o denegar la admisión a Estados Unidos”.
Países con programas de exención de visado
El programa de exención de visado, que permite a la mayoría de los ciudadanos viajar a Estados Unidos por motivos de negocios o turismo durante un máximo de 90 días, se aplica a 43 países. A cambio, los ciudadanos estadounidenses pueden viajar a esos países durante un periodo de tiempo similar sin necesidad de visa.
Los viajeros siguen necesitando un ESTA válido para entrar en el país. Las solicitudes cuestan 21 dólares y las autorizaciones están activas durante dos años. El ESTA debe obtenerse al menos 72 horas antes de embarcar en un vuelo.
No se puede obtener un ESTA si se visitó determinados países después de ciertas fechas, como Cuba a partir del 12 de enero de 2021. Si no se puede optar al ESTA, se debe obtener un visado de turista.
Las personas que entran en Estados Unidos con un ESTA no pueden estudiar ni trabajar de forma permanente.
Con el ESTA, los visitantes “renuncian” a muchos derechos, incluida la renuncia al derecho a impugnar la deportación. Por ello, las personas que utilizan este programa pueden ser objeto de detención obligatoria.
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Los derechos de los visitantes
La legislación federal estadounidense otorga a los agentes del gobierno el derecho a registrar las pertenencias de las personas, incluidos sus teléfonos y computadoras, en los puntos de entrada fronterizos. Según la Unión Americana de Libertades Civiles, no es necesario que sean sospechosos de delito para que se les registre.
Todos los visitantes tienen derecho a permanecer en silencio. Pero la carga de la prueba recae en los titulares de visados.
Si una persona es declarada inadmisible durante el interrogatorio, puede retirar su intención de entrar en el país y entonces se le permite viajar de regreso a su país de origen. Se les anula el visado y suelen tomar el siguiente vuelo a casa. Pero un agente puede denegar la retirada, en cuyo caso el visitante es detenido.
Estas situaciones se producen técnicamente fuera del país, por lo que no se aplican los derechos descritos en la Constitución estadounidense, y los detenidos no tienen necesariamente derecho a un abogado.
El gobierno dispone de unos 90 días para deportar a las personas. Ese plazo puede ampliarse si los detenidos no cooperan proporcionando los documentos de viaje correctos, en cuyo caso pueden ser objeto de un procedimiento penal. Tras una orden de expulsión, las personas tienen prohibida la entrada en Estados Unidos durante cinco años.



