Por Carolina Baroffio
Trae "Marica" a Mendoza

José Rafael, Pepe, Cibrián Campoy es sinónimo de espectáculo. Su figura trasciende las tablas del país y varios de sus musicales, como Drácula, lo trascienden a él mismo. Siempre autoexigiéndose y en busca de nuevos desafíos, esta etapa del artista es quizás la más introspectiva de su carrera. Es la que compartirá con el público local hoy juves, cuando presente en única función su unipersonal Marica.
Se trata de un texto poético, cuyo último monólogo saltó a la popularidad una vez que Pepe lo leyó ante los senadores nacionales en defensa de la Ley de Matrimonio Igualitario.
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Maestro de actores, cantantes y bailarines, el hijo de la recordada Ana María Campoy no visitará sólo las tablas de la Nave Cultural. Su estadía en nuestra provincia se extenderá para ofrecer una charla abierta el viernes en el auditorio de la Universidad de Congreso (UC).
Además, enamorado de las acequias y montañas que nos rodean, en esta entrevista confesó sus ganas de vivir en Mendoza.
“Voy a aprovechar este viaje para ver terrenos. Con Santiago (su pareja) queremos construir nuestra casa en Mendoza. No sé cuándo, espero que en un año o dos esté viviendo entre ustedes”, nos anuncia.
–Volvés a Mendoza con Marica, una obra que prometiste traer el año pasado...
–Marica es una obra que escribí hace tres años, luego de leer muchísimo acerca de (Federico García) Lorca, al margen de las anécdotas de mis padres y de mis abuelos que lo conocían mucho, así como a (Rafael) Alberti. Elegí el momento en el cual, supuestamente en mi fantasía, él se relaciona con su asesino, dos horas antes de su muerte. Es el vínculo entre ellos dos. Es una obra muy bella que expuse en el Senado...
-En ese momento salta a la fama la obra...
-Sí. Cuando me llamaron para hablar sobre la Ley de Matrimonio Igualitario pensé qué iba a decir en ese ámbito al que no estoy acostumbrado a hablar. Por eso creí que el último monólogo de esta obra era muy aplicable a lo que estábamos viviendo. Porque la discriminación, de lo que sea, es es algo nefasto. Después, hice la obra en la Facultad de Medicina y la dejé ahí desde el año pasado. Ahora la retomo. No quiero que la interprete otro más que yo. En este caso, me invitaron a dar una charla en la Universidad de Congreso, pero además yo les propuse hacer Marica. Y se dio en este espacio maravilloso, con una entrada simbólica de $20, porque me parece que todo arte debe tener su valor, aunque sea poco. Me ilusiona mucho hacer esta obra en Mendoza. Y también me motiva mucho la charla que voy a dar porque espero que pronto esté ahí dando un seminario.
–Algo que hacía tiempo querías hacer en Mendoza...
–Sí, y no se había dado. Quiero ofrecer un seminario en esa provincia maravillosa, mostrar mi estilo, mi disciplina y mi filosofía del teatro. Además porque los casting que he tomado en Mendoza me han dado muy buenos resultados. Y además porque, te cuento, voy a ver terrenos, casas en Mendoza... tengo la fantasía de irme a vivir un tiempo del año a Mendoza, de poder montar allí mi escuela, viviendo en ese lugar tan hermoso.
–¿Cambiarías Buenos Aires por Mendoza?
–No dejaría de trabajar en Buenos Aires y hacer mis cosas. Compartiría el tiempo entre un lado y el otro. Vivir en Mendoza debe ser algo mágico. Amo Mendoza. Me parece una provincia espléndida, con gente maravillosa, sus calles y acequias, su cordillera y sus vides me dan aire y vida. La gente mendocina es muy gentil.
–Sorprende viniendo de una persona tan inquieta artísticamente como vos, que vive trabajando...
–Sí, por eso elijo Mendoza que tiene una movida cultural interesante, que me permite seguir creando proyectos. Sería ideal vivir parte de nuestro tiempo con Santiago en Mendoza. Él quiere tener una casa con viñedos y yo quiero vivir cerca de la montaña. Así que vamos a ir juntos ahora para ver terrenos y esas cosas. Además, con la era de Internet, esta forma de vida no es imposible.
–Pero imagino que seguirás con producciones en Buenos Aires...
–Sí, en este momento estamos produciendo una obra para el año que viene, con Soledad Silveyra, Alejandro Awada, Verónica Llinás, que no es un musical. Es un texto basado en las vidas de Regina Paccini y de Marcelo T. de Alvear. Se va a llamar Regina.
–Seguís en la vía de los no musicales, como el unipersonal Marica...
–La gente desconoce un poco mi faceta autoral, le quedan los musicales que he hecho. Pero a mí me encanta el texto. De hecho mi próximo musical, Excalibur, basado en la historia de Merlín y Arturo, tiene mucho texto además de música. Por eso, llegar el jueves a Mendoza y hacer esta función es una forma de compartir mi arte, que no sólo pasa por los fabulosos unipersonales. En este caso no busco sorprenderlos, sino que compartan conmigo mi teatro.
–En el caso de Marica, después de tu exposición en el Senado el año pasado, parece que la obra trasciende al protagonista y al escenario mismo...
–Sí, claro. Yo, como ciudadano, nunca pensé que iba a pasar eso. Pasó lo que pasó porque me largué a hacerlo sin pensarlo, sólo porque lo sentía así. Me conmueve mucho lo que pasó con ese monólogo mío. Claro que sí, trascendió mi obra y yo me sentí trascendido, con el orgullo de ser un artista de trayectoria que viene de mis padres. Pude hablar desde un lugar muy digno, por eso la gente pudo o no estar de acuerdo pero me respetó.
–¿Y cómo vivís hoy aquel momento, una vez aprobada la ley?
–Fue una experiencia agotadora pero gratificante, más allá del resultado. Creo que estamos en un país surrealista, en la Argentina pasan estas cosas mágicas. En países mucho más avanzados, como Estados Unidos o Italia, no tienen un ley así. Y fijate vos que no se acabó el mundo, no cambió la familia ni se derrumbaron las bases de nuestra cultura por la aprobación de esta ley. Todo sigue igual.
–¿Te involucraste más con la política después de esta experiencia?
–El artista es político porque el arte tiene posturas, ideologías, convicciones. Pero no hice esto por política ni me ofrecieron nada porque saben que no me metería en ningún cargo político. Sí creo que con esto la gente conoció un aspecto de Pepe que no conocía.
Un musical que lo trasciende
Drácula, el musical más exitoso quizás del historial de Pepe Cibrián Campoy, cumple 20 años de vida y lo celebra en escena, con una gira nacional que incluirá Mendoza.
Además, las dos décadas del Drácula de Cibrián fueron motores de inspiración para Verónica de la Canal, diseñadora que hace pocas semanas presentó su colección Dracanal.
“Fue maravilloso lo que hizo Verónica. Por eso va a hacer el vestuario de mi próximo musical, Excalibur”, expresa Pepe con orgullo.
Y sobre el espectáculo en sí, dice: “Lo mejor es que el festejo sea con funciones por todo el país. Esa es la vida que tiene Drácula. Acá en Buenos Aires fue bárbaro el éxito que tuvo de nuevo”.
–¿Seguís viéndola?
–Sí, ya la vi como 40 veces. Con mi hija, con mi nieta... falta mi bisnieta... Ojalá estemos con Ángel (Mahler) para cuando cuando cumpla las bodas de plata... no creo estar para los 50 años... (ríe).
–Pero seguramente Drácula seguirá con funciones, estés o no ahí...
–Sí, absolutamente. No lo dudo. Este musical ya es de la gente, no me pertenece más. Es parte de la cultura argentina.
Sus presentación
Marica. Hoy jueves 26, a las 21.30, en la Nave Cultural (Maza y España, Parque Central, Ciudad). Entrada: $20.
Charla abierta. Mañana viernes 27, a las 16, en la Universidad de Congreso (Colón 90, Ciudad). Gratis.