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Toda una villana

De la mano de un extenso elenco que encabezan Natalia Oreiro y el cubano Jorge Perugorría, la señal de cable Moviecity Premiere (459 de Supercanal Digital) estrena hoy, a las 20 y 22.50, Lynch, una atractiva comedia negra sobre una casa funeraria dedicada a fingir la muerte de sus clientes.

Todo comienza cuando Lynch (Perugorría), dueño de la casa de sepelios El Descanso Eterno, recibe la inesperada visita de Isabel Reyes (Oreiro), la mujer que lo abandonó una década atrás y le dejó a su cargo su pequeño hijo. En ese tiempo, la morocha se convirtió en una estafadora de casinos de nivel internacional que perseguida por las autoridades y damnificados regresa a la casa de su ex para que la ayude.

La idea de Isabel es sencilla: utilizar la funeraria para fingir su propia muerte y poder escapar. Seducido por la posibilidad de estar de nuevo cerca de ella, Lynch acepta y consigue el cometido. El éxito de esta misión los convence de que puede ser un excelente negocio y así comienza a ayudar a otros a simular su deceso, transformando una empresa familiar en una organización delictiva.

“Lynch es una comedia, que habla de la muerte pero una comedia al fin. Me impactó que la historia hablara de la muerte. El humor negro que tiene el relato hace que esos momentos que podrían ser morbosos puedan ser divertidos”, aseguró Oreiro.

La actriz dijo estar feliz con la experiencia de ser parte de una superproducción realizada en el extranjero (Colombia) y con grandes figuras latinoamericanas de acuerdo con la historia de cada muerte. Así, la serie va recibiendo diferentes actores a lo largo de sus 13 capítulos, todos ellos intérpretes de prestigio en sus países y el exterior, como el mexicano Alejandro Calva, el venezolano Juan Baptista, la cubana Katia del Pino y los colombianos Marcela Carvajal y Tatán Rodríguez, además de los argentinos Inés Efrón y Nahuel Pérez Biscayart.

“Entre todos los actores se formó una especie de comunidad. Vivíamos en el mismo edificio, nos avisábamos cuando íbamos a pasear, a andar en bicicleta... es el día de hoy que chateo con varios de los actores y con parte del equipo técnico”, explicó Natalia.

Con gran presupuesto y una estética cuidada, los episodios fueron realizados por cinco directores diferentes. “Fue muy enriquecedor. Lo que en un principio podía parecer incómodo para los actores resultó siendo muy satisfactorio porque cada director les encontraba algo diferente a los personajes”, contó la uruguaya.

“Me gustó hacer de villana”

Luego de pasar seis años alejada de la pantalla chica, Natalia Oreiro regresa a una ficción televisiva con esta superproducción de Moviecity. “Celebro la posibilidad de hacer un producto sin la especulación del minuto a minuto”, aseguró con referencia a la obsesión del rating de la TV argentina.

–¿Qué fue lo que le atrajo de Lynch?–Una de las causas por las que decidí aceptar la propuesta fue que el personaje fuera tan diferente. Para los actores siempre es importante rebelarse, hacer cosas distintas, superarse en los límites... Cuando me llega la propuesta estaba complicada de tiempo. De hecho me era imposible hacerlo. Pero así y todo la idea me atrapó, y después de leer los guiones no me quedó otra más que hacer la serie.

–Una de las particularidades de Lynch es que cada actor conserva el acento de su país...–Una de mis primeras preguntas cuando fui convocada era si la serie era en español neutro, porque en lo personal me embola. Pero me respondieron que no, que la historia es tan potente que trasciende ese detalle y, por el contrario, lo enriquece. Yo creo que es signo de una gran cultura. Evité usar modismos, porque eso sí no lo entenderían, pero hablé naturalmente.

–Como actriz, ¿está buscando otros perfiles?–Mi personalidad ayuda a que piensen que sólo hago comedia, sobre todo por lo que he hecho en TV. Todo el tiempo los actores queremos hacer personajes diferentes. Para mí Isabel fue un personaje bisagra. Fue entre el rodaje de la comedia Mi primera boda y de un drama que se estrena en Francia, Infancia clandestina, en la que hago una madre coraje. Acá, en cambio, soy una madre que abandona a su hijo y que cuando regresa tampoco le interesa mucho verlo. Me gustó hacer de villana. No es que busque personajes dramáticos, busco ampliarme como actriz.

 

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