Oscar Trapétrape.oscar@diariouno.net.ar
El líder de Almafuerte regresa esta noche con su banda a la sala del Bustelo para repasar sus clásicos. Antes concedió una entrevista imperdible.
Ricardo Iorio, del metal a lo rural

Ha recorrido más de 30 kilómetros –la distancia que separa su casa de la de su amigo– para atender nuestro llamado. Allí, en Coronel Suárez, la localidad del extremo sur de la provincia de Buenos Aires que Ricardo Iorio eligió para vivir hace más de una década, llueve de manera incesante y todo se vuelve inhóspito por momentos. En las inmensidades rurales, el fundador de la primera banda heavy metal del país, V8, y creador del ícono metálico Hermética, pasa sus horas. Enfundado en un mameluco viaja infinidades de horas con su Ford F100 cada vez que le toca cantar junto a su banda Almafuerte, considerada por muchos como “lo mejor de heavy nacional”.
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–¿Estás muy lejos de tu casa?–A unos 30 kilómetros. Pero esa distancia para un hombre de camino no es nada. Unos 300 o 400 kilómetros para mí que estoy acostumbrado a viajar no representan algo grande. En cambio, para el hombre que es esclavo de la urbanización es mucho. Para ese tipo si viene un amigo y le dice: “Me caso en San Luis”, seguro le parecerá lejos. Pero para mí no es nada ir a San Luis, ir a Mendoza, ir a La Pampa, porque uso las maquinarias para trasladar mi cuerpo y llegar para compartir con aquel que a uno lo espera. ¿Se entiende?
–Sí, y más aún porque ya hace un tiempo que vos no sos un esclavo de la urbanización...–Justamente es el ejemplo que trato de dejar. Hoy vivo inhóspitamente lejos de todo. Y de esa manera también estoy afrontando la llegada de la muerte.
–¿Cómo?–Sí, porque acá no va a llegar la ambulancia, ni el que te trae el encargue de la pizza y menos el cartero. Esta es la manera que uno tiene de demostrar que puede explayarse. Tampoco vivo acá porque soy un idiota. Hay muchos que vienen y me dicen: “¿Por qué no te vas a vivir a la Costa?”. A esos pelotudos les digo que si quisiese vivir en la Costa, viviría en la Costa o en Mendoza. Justamente hace una semana estuve en Luján de Cuyo, visitando amigos. Siempre paso por Alvear o la localidad de 25 de Mayo, lugares donde a uno lo conocen. Y yo, como soy un agradecido de todo el cariño que me dan, siempre les brindo lo mejor de mí.
–¿Qué pasó con tu campo de San Luis?–Nada, perdí todo, no me fue bien. A mí me podrían apodar Andrés, porque compra a cinco y vende a tres. Igual, eso ya fue. Ahora me estoy yendo a La Pampa, un lugar que es muy parecido a la selva seca de San Luis. Trato de darle sentido a la existencia. Muchos dicen: “¿Para qué vas a plantar un árbol si después se lo deja tu mujer?”. Pero si de eso se trata la vida. El que cree en el más allá, siembra. Y el que no, mata.
–¿Es tan así?–Claro. Todo aquel que piensa que la vida es desigual tiene que saber que no es así. La vida es una hermosura y hay que vivirla (en referencia a la canción de Celia Cruz, La vida es un carnaval).
–Pero vos hace tiempo venís cosechando lo que sembraste durante tantos años...–Sí, pero a mí me sigue un puñado de gente a la que le gusta lo que uno hace. Es como cuando va el loco Alacrán y Yayo, que son mis amigos, a un boliche a contar chistes. Unos van a ver las carreras de caballos, otros van a las carreras de autos, algunos asisten a la iglesia evangelista y están los que nos siguen a nosotros. Es una suerte de poder el tener esta gente que nos sigue y nos da su respeto. Y me enorgullece porque mi voz nunca fue difundida. Mi voz no está hecha de Nesquick, mi voz está hecha de Cindor.
–¿Por qué definiste a Claudio Marciello (guitarrista de Almafuerte) como el jefe de tu banda?–Porque es el rey, un campeón de verdad. Para mí es el mejor. Yo ya me cansé, hace 35 años que vengo haciendo esto. Y hay que reconocer que él es una máquina de componer. Entonces yo me dedico a escribir letras de canciones. Ahora justamente, cuando nos veamos en Mendoza, Claudio me va a pasar la música de algunos temas para el próximo disco de Almafuerte.
–¿Es una cábala que Almafuerte toque siempre antes de fin de año en Mendoza?–Para mí es algo precioso llegar a Mendoza para encontrarme con los amigos y amigas que tengo en esa ciudad. Y sepan todos que a Almafuerte no sólo lo van a ver lo que son de Capital, sino de todo el interior de la provincia. Para todos ellos va mi cariño y respeto, son gente querida que está siempre en mi corazón. Y aunque caigan soretes de punta del cielo y no vaya nadie, nosotros vamos a tocar igual. Bueno, ahora corto porque con la tormenta tengo miedo que me caiga un rayo y el diario presencie mi muerte (risas).
AlmafuerteCuándo:esta noche, a las 20
Dónde: auditorio Ángel Bustelo (Virgen del Carmen de Cuyo 610, Ciudad)Entradas: $180Auspicia: Diario UNO