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Clásico. La obra de William Shakespeare llega en la versión con títeres, videos y dibujos del actor y director Guillermo Troncoso

Macbeth revive en modernos lenguajes

William Shakespeare fue uno de los grandes intérpretes de las pasiones humanas. Por eso para cualquier actor es un desafío llevar una obra suya a escena. Mucho más cuando en todo el mundo se han multiplicado los homenajes por los 400 años del fallecimiento del más grande dramaturgo inglés. En el caso del actor y director teatral mendocino Guillermo Troncoso, ha sido un largo sueño que comenzó hace seis años. Su desafío personal: hacer Macbeth."Montar un clásico como este es muy difícil, necesitás mucha producción. Son como mínimo 15 actores, vestuario, escenografía... Yo me decía que esto no tenía que ser una excusa para no hacerlo y creo que estamos viviendo en épocas en que los distintos lenguajes se pueden trabajar para que estén al servicio de lo que uno quiere contar", explicita el actor.Superada la etapa de encontrar la voz narradora (en este caso un monje interpretado por el mismo Troncoso, que asume el rol que en la obra clásica tiene el portero) a través de siete traducciones de la obra de Shakespeare comenzó un trabajo de producción que demandó tres años y medio a un numeroso equipo."Mi gran motivación era cómo acercar Shakespeare a los jóvenes, porque es una literatura que no está muy cerca de ellos. Es una forma de interesarlos en el drama, en el teatro en definitiva", explica el intérprete.Esa fue la impronta que Troncoso imprimió a la producción, porque en este unipersonal (sólo él está en escena) hay diferentes lenguajes y modos expresivos con los cuales los jóvenes tienen mucha cercanía. A partir del personaje del monje (que permite a Troncoso que su rostro se mantenga casi oculto) la narración se construye a partir de los textos originales de Shakespeare y el actor va manipulando a los "protagonistas", que son títeres.El relato de esta historial inmortal de ambición y poder se define a partir de diversos recursos. Por ejemplo, en una pantalla van representándose escenas que completan la historia, a través de dibujos en 3D, de manera que lo que la voz de Troncoso cuenta, adquiere expresión plástica en estas imágenes en forma de cómic. Las mismas, al igual que los títeres, fueron creados por el escenógrafo y artista plástico Rodolfo Carmona. Para unificar el criterio estético, también creó los muros de piedra que rodean al narrador.Si bien el actor está en escena, sus parlamentos fueron grabados, para garantizar la calidad del sonido y darle a la puesta general un aspecto más cercano a lo cinematográfico.Las brujas que vaticinarán la suerte del personaje principal no son títeres, sino actrices. "Las interpretan Graciela Lopresti, Sandra Viggiani y Andrea Cardoso. Las filmaron en pantalla verde, para luego ubicarlas en un paraje rojo, más acorde a la atmósfera de un conjuro", explica Troncoso.Exactitud musicalAl margen de los textos (con la musicalidad que la propia voz le imprime a los poéticos textos de Shakespeare), la banda sonora de la obra fue cuidadosamente seleccionada para servir a los propósitos dramáticos y narrativos, sobre todo con la ópera Macbeth, de Giuseppe Verdi. Más allá de las partituras, ruidos y sonidos servirán para facilitar el clima de la puesta, como parte de la cuidadosa puesta musical.Al ser un religioso el hombre que nos conduce en esta historia, Troncoso decidió darle a esta obra la estructura de una misa: "El personaje sabe que lo que está haciendo está mal visto por Dios y que los ángeles no van a pregonar su nombre cuando él muera. Siempre se interroga acerca del bien y del mal, por eso me pareció interesante que al ser un religioso, la obra tuviera la estructura de una misa: la bienvenida, cuando el sacerdote inicia la misa; el momento de reflexión y la despedida, sólo que en lugar de un altar está la mesa donde me ubico para manipular los títeres", explica el actor.Vale aclarar que a pesar de que los protagonistas son títeres, al ser una tragedia esta pieza teatral no es para niños, aunque Troncoso aclara que un chico de 13 años podría perfectamente acceder a la obra.Escritos actualesEsta historia que en su tiempo tuvo la osadía de incluir lo sobrenatural (las brujas y sus conjuros) tiene el poder de los clásicos: fue escrita hace siglos pero parece que lo hubiese sido ayer. "Los artistas buscamos los desafíos que tienen que ver con la época en la que estamos. Mi interés por Macbeth surgió hace muchos años y tenía que ver con lo que nosotros estábamos viviendo como país a nivel político. Hay una que en esta obra, que dice lady Macbeth: 'El camino que conduce al poder está lleno de crímenes y pobre del que avanza con pie dudoso y retrocede'. Es una síntesis que los políticos cumplen a rajatabla", sentencia Troncoso."Es un clásico de la literatura porque sucede hasta el día de hoy a nivel político y está en nosotros mismos, porque todos llevamos un Macbeth que en cualquier momento puede surgir. Es una historia, en definitiva, sobre la ambición", concluye el actor y director.

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