“Los escritores mienten para decir mejor la verdad”

Por UNO

Por Carlos Mínguez

Agencia Efe

"jardín", en minúscula, una novela tan breve como emocionalmente intensa, es lo nuevo de Pablo Simonetti, un relato de “autoficción”, como lo definió este narrador chileno para quien los escritores mienten para decir mejor la verdad.

“Es –aclaró– un relato con un corazón autobiográfico en torno al que realicé un trabajo de ficción para perfilar mejor la historia, para crear situaciones y personajes que me permitieran transmitir de la mejor manera el sentimiento que dio origen a la novela”.

Cuatro son los personajes de jardín: Luisa Barbaglia, viuda de 76 años, y sus tres hijos, Franco, Fabiola y Juan, que reaccionarán de forma muy diferente ante la oferta millonaria que reciben por la venta de la vieja casa familiar, en la que ya sólo vive la anciana junto con su criada de toda la vida. Situado en un viejo barrio residencial de la capital chilena, el caserón, hogar familiar durante más de cuatro décadas, está rodeado por un jardín al que la madre le ha dedicado toda su vida y que será la única objeción que pondrá la mujer para llevar a cabo la venta. 

Para Simonetti, se trata de un relato que indaga “en una historia dolorosa, para mostrar que el lado visible de las cosas no se explica por sí solo”. “Aquello que no decimos, que ocultamos, que negamos, determina nuestras vidas con tanta fuerza como lo hacen nuestras acciones y pensamientos bajo la luz consciente”, continuó.

La vida “visible” es un “arco de fuego que arde sobre la superficie opaca de nuestra biografía, alimentado por el combustible que brota de ese núcleo oscuro”, destacó el escritor nacido en Santiago de Chile en 1961.

A Simonetti la escritura de jardín, publicada por Alfaguara, le sirvió para reconciliarse con su pasado. “Los efectos curativos que pueda tener (la novela) para los lectores dependen de si la obra está bien lograda, de si abre para ellos los espacios de libertad que brinda el gran arte”, comentó.

Para este “arqueólogo del corazón”, como ha dicho de él el escritor español Luisgé Martín, amigo y de su misma generación, una definición con la que por primera vez se siente contento, jardín es una reflexión sobre la identidad y sobre cómo las cosas “adquieren o pierden valor cuando son sopesadas desde quienes somos, desde nuestro lugar en el mundo”.

“Sin duda –añadió– parte importante de esa identidad se hereda, de ahí que la novela sea una reflexión sobre la herencia inmaterial”. Además, “busca comprender la manera en que se hereda y se transfiere el poder dentro de las familias, cómo los padres proyectan sus fortalezas y debilidades en sus hijos, y cómo esa proyección crea conflictos difíciles de salvar”.

Es la primera novela breve, apenas 100 páginas, de Simonetti e incluye dibujos inspirados en plantas que la madre del autor cultivó en su jardín, obra del artista José Pedro Godoy, pareja del escritor.