La modelo británica Kate Moss cumple 25 años en la pasarela. De musa de Calvin Klein a estrella internacional. Incombustible, a pesar de que muchos dieron por acabada su carrera con la publicación de unas fotos en las que se la veía consumiendo cocaína, Moss sigue siendo un referente de moda.
Su cuerpo menudo (mide 1,70m, poco frente a “esas glamazonas de dos metros”, según ella misma dice) y ese rostro de ojos almendrados y boca perfecta –heredera por igual de la sensualidad adolescente de Brigitte Bardot y del aire extraterrestre de Penelope Tree– sigue acaparando portadas de revistas de moda.
Ahora, la Kate Moss más joven ya tiene precio, concretamente 7.039 euros.
Eso es lo que pagaron por las tres imágenes que Bloomsbury sacó a subasta. Se trata de tres fotografías que la top model se hizo cuando contaba sólo con 14 años, en su primera sesión de fotos, realizada por David Ross en octubre de 1988. Las fotografías son tres retratos en blanco y negro que se realizaron tras el encuentro de Moss, todavía adolescente, y la que sería su agente, Sarah Doukas, en el aeropuerto JFK de Nueva York en 1988.
Durante la puja en la casa de subasta Bloomsbury, uno de los retratos, en el que se ve a una Kate Moss adolescente y sonriendo, alcanzó 3.200 libras (3.970 euros), y triplicó su estimación, mientras que los otras dos retratos en blanco y negro fueron vendidas por 1.000 (1.235 euros) y 1.500 libras (1.850 euros).
Con unas dimensiones de 50 por 33,5 centímetros, las fotografías se realizaron durante una sesión de prueba para ver cómo daba en cámara una joven Kate Moss.
“Kate era un personaje genial. Parecía la típica adolescente dura y reticente, haciéndome frente sin problema, quizá ocultando sus nervios. Supongo que lo más refrescante fue su honestidad”, dijo Ross en unas declaraciones recogidas por la casa de subastas.
“No intentaba probar nada o quedar por encima. No intentó adoptar una actitud de modelo o de superioridad”, agregó el fotógrafo.
Esas imágenes marcaron el inicio de una nueva ola en la fotografía de moda. Posturas y posados naturales; fuera glamour, fuera maquillaje.
Así lo explica la propia Moss: “Había esa especie de reacción violenta a todo ese glamour, todo eso de Versace. Recuerdo que gente como Corinne Day y David Sims decían: ‘Vamos a cambiar la forma de ver las cosas de la gente, vamos a cambiar el mundo’. Yo pensaba: ‘No sean ridículos, es una foto de moda’. ¡Pero lo hicieron!”. Y ella fue el ícono de aquel cambio.