Espectaculos Viernes, 30 de diciembre de 2016

La primera y la última vez en escena de Adrián Sorrentino

En sus primeros años quedó deslumbrado por todo lo que sucedía en un teatro. Y lo sigue haciendo.

La primera vez que el actor Adrián Sorrentino subió al escenario era un niño, en esa ocasión capturó con todo el cuerpo la experiencia inicial de estar frente al público y de esos lugares que tanto lo deslumbraban: los teatros. Y así lo recuerda.

"Recuerdo mucho cariño, una magia especial. Me gusta el olor de los teatros, esa mezcla de madera con humedad. La primera función importante fue a los 6 años, en el teatro Mendoza. Recuerdo recorrer el pasillo larguísimo que hay hacia los camarines, que está debajo del escenario, con ese olor a humedad y ese pasillo tapizado por los afiches de películas y de espectáculos teatrales. El día que actué estaba anunciado en cartelera para el fin de semana Carlos Perciavalle, que usaba un peinado gigante, como un pelucón enorme. Me acuerdo de los nervios, la precariedad del vestuario y las profesoras, con sus hilos y agujas, dejándote lo más bonito posible. También la felicidad de haber pasado esa experiencia con Ariel, mi primo amado. Ese lugar era como un templo, es algo que te pasa que no lo podés modificar. Me infecté para siempre y nuca más me quise curar".

-¿Y cómo fue la última presentación que hiciste?

-Fue una belleza. La última vez fue el 17 de diciembre pasado con mi espectáculo de café concert. El público estaba enardecido y yo estaba exultante.

-Lo primero que dijiste de esta última vez fue la palabra belleza. ¿Te parece que define toda tu experiencia teatral?

-Sí, es la búsqueda de la belleza, de estar rodeado de ella, no sólo lo visualmente bello, sino la magia, ese brindis con el público. Hace poco vi en un documental, Jesús el mago, una definición de amor que me encantó, que habla mucho del concepto de las palabras y hablaba que el amor es dar brillo, para recibirlo y volver a darlo, hacer brillar el alma del otro. Y creo que de eso está llena mi carrera. Antes de salir a escena -sin delirio místico de por medio- siempre me encomiendo y pido ser el canal. No lo hago por vanidad ni por envanecerme, porque eso te bloquea el alma. Cuando te subís al escenario y estás envanecido se te pone opaca la mirada.

Perfil de gran actor

Su carrera

Escribió, actuó y dirigió sus propios unipersonales de café concert Divino diván, Noches de concert, Muselina. La vida es un cabaret, Tangos y retazos, Esto es concert!, Cabaret... Rapsodia y La cuñada, entre otros.

En teatro para niños se destacó con obras como Ram Pam Pam y La máquina de jugar, entre muchas más.

Como actor dramático mostró su talento en las piezas Das Buch der Zeit -dirigida por Lucas Olmedo-; Acasusso, con dirección de Walter Neira y Marathon, bajo las órdenes de Marcela Montero.

En noviembre de 2015 estrenó Pelucas, escrita por Laura Fuertes y dirigida por Hugo Moreno.

Entre otros espectáculos realizados este año se destacan el infantil La Liga maravillosa y Dance Chicago Concert.

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